Un video reciente en Los Ángeles volvió a colocar a Roberto Tapia en el centro del debate: el cantante aparece bailando con Emma Coronel mientras interpreta El Niño de la Tuna, el corrido que compuso en 2009 sobre Joaquín “El Chapo” Guzmán. La escena ocurrió en una fiesta organizada por el influencer “Lonche de Huevito” el pasado 26 de septiembre y reavivó los testimonios que el propio artista ha ofrecido durante años sobre sus encuentros con los cofundadores del Cártel de Sinaloa.
- Origen musical: Tapia lanzó en 2008 Los Amigos del M y en 2009 El Niño de la Tuna, con referencias directas a Guzmán Loera, Ismael Zambada García e Iván Archivaldo Guzmán Salazar.
- Primer encuentro: El cantante confirmó que conoció a “El Chapo” en una fiesta privada y que el corrido era uno de los temas favoritos del capo.
- La posada: Tapia ubicó un encuentro navideño cerca de Eldorado, al sur de Culiacán, donde aseguró haber visto a El Chapo y El Mayo bailando.
Después de los rumores de un supuesto romance, Tapia aclaró: “Para mí era un baile normal”. Al ser cuestionado sobre si estaba conociendo sentimentalmente a Coronel, fue directo: “Es mi amiga, ella y toda su familia son mis amigos”. Esa respuesta reabrió una historia que el intérprete ha explicado desde los corridos que compuso, los eventos privados donde afirma que cantó y una posada de diciembre en la que sostiene que coincidió con miembros de ambas facciones.
Los corridos que antecedieron al vínculo
La relación con el entorno de Guzmán comenzó antes de conocerlo. En 2008 lanzó Los Amigos del M, con canciones como “Los Amigos del M”, “El Hijo del Mayo” y “Las Edades”, que ya incluían referencias directas a Ismael Zambada García. Un año después llegó El Niño de la Tuna, con el corrido homónimo e “Iván el Chapito”, centrado en Iván Archivaldo Guzmán Salazar.
El tema principal repasa la infancia de Guzmán Loera, la venta de naranjas, Badiraguato y sus hijos, y menciona a Ismael Zambada, Ignacio Coronel y Juan José Esparragoza “El Azul”. Según Tapia, ese corrido motivó una conversación directa con “El Chapo”. En Suelta la Sopa, durante el juicio contra Guzmán en Estados Unidos entre noviembre de 2018 y febrero de 2019, confirmó que lo conoció en una fiesta privada y que personas de la DEA le dijeron que el tema estaba entre los favoritos del capo. Su postura fue:
“A él le gusta la música mía, nada más hago música”.También sostuvo que no consultaba a los personajes retratados antes de publicar un corrido.
La posada y el primer saludo
En el pódcast Puntos de Vista de Ernesto Barajas, Tapia narró que Guzmán le preguntó quién le había dado información para escribir el corrido. El cantante pensó “Me va a regañar”, pero señaló a Iván Archivaldo y respondió que él le había dado los datos. Guzmán, según Tapia, le dijo que era el corrido que más le gustaba porque le recordaba su vida y le habló de Édgar Guzmán López y de la época en que vendía naranjas.
“Ese corrido me recuerda todo lo que yo viví. Habla de mis hijos, del que ya no está. Habla de cuando yo vendía naranjas”.
Sobre la posada de diciembre, el cantante contó que estaba en Culiacán cuando recibió un mensaje por BlackBerry; pasaron por él en una gasolinera y lo llevaron a una fiesta cerca de Eldorado. Al entrar vio a “un chingo de raza armada” y luego le pidieron saludar a “mi apá”. En la pista de baile, aseguró:
“Estaba El Chapo bailando y estaba El Mayo bailando también ahí”.También bailó esa noche; más tarde convirtió el episodio en la canción “La Posada”, cuya letra en primera persona menciona un compadrazgo con Iván Archivaldo, lo que sugiere que el vínculo pudo ser anterior.
Hacia las 2:30 de la madrugada llegó un convoy con hombres vestidos con ropa tipo militar. Tapia identificó a Manuel Torres Félix, “El Ondeado”, cercano a los Guzmán. Recordó que “El Chapo” tomó vasos rojos y le sirvió una bebida; ante la intención de Torres de servirse solo, Guzmán le dijo que él lo atendería. Tapia calificó a Guzmán como “humilde y educado” y declaró:
“Muchos podrán decir: ‘Estás güey por lo que dices’, pero me importa muy poco lo que digan, porque yo hablo de mi experiencia”.
Reencuentros, críticas y defensa pública
En la presentación de Moxa Glamm, proyecto ligado a Valeria Rubí, exnovia de Joaquín Guzmán, Tapia dijo que conocía a Rubí desde antes de su relación con “El Chapo” y que años después se reencontraron en un rancho donde estaba “el señor”. Calculó que la posada ocurrió entre nueve y 10 años antes de esa entrevista y afirmó:
“En esa posada había más de 1,000 años de cárcel”.Además mencionó la asistencia de Dámaso López y de los hermanos Jesús Alfredo y Ovidio Guzmán.
El cantante defendió su derecho a hablar de esos encuentros al señalar que era ciudadano estadounidense y que “no es un delito ser amigo”. Aseguró que no ocultó las coincidencias ni cuando Guzmán estaba libre y que no planeó asistir a esos eventos:
“Yo nunca pedí ir allá con él. El ritmo de la música y la vida me llevó hasta allá”.También dijo que no intervenía en las actividades de grupos criminales y que ha trabajado en fiestas de “todos los cárteles”; citó una ocasión en Reynosa con el Cártel del Golfo, donde le pidieron no tocar corridos de Los Zetas y sí canciones sobre sus propios jefes.
En Suelta la Sopa, Tapia respondió a las críticas por comentarios tras una de las fugas del capo: dijo no recordar con precisión lo dicho, aceptó que hubo cuestionamientos y aseguró respetar las distintas opiniones.
Los videos recientes con Emma Coronel y las declaraciones del cantante muestran cómo el éxito de ciertos corridos puede acercar a sus intérpretes a círculos criminales. Tapia insiste en que su vínculo fue musical y no buscado. Aun así, su historia reabre el debate sobre la relación entre el género y las figuras del narcotráfico en México.