Canciones censuradas por la Inquisición reviven en la UAM

Las canciones que el Santo Oficio censuró en Nueva España regresan al escenario de la UAM

Resumen: La agrupación Nesh-Kala presentó en el Teatro Casa de la Paz un repertorio reconstruido a partir de expedientes del Archivo General de la Nación, con piezas que recuperan amores, sátiras, bailes y reclamos políticos del virreinato.

Creado: 2026-10-15 por

La música que durante la época virreinal fue objeto de vigilancia y censura volvió a sonar en el Centro Cultural y Académico Teatro Casa de la Paz de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). La propuesta estuvo a cargo de Nesh-Kala, un conjunto dedicado a recuperar expresiones musicales que circularon en la Nueva España pese a la persecución del Santo Oficio.

  • Fuentes históricas: el repertorio se reconstruyó a partir de expedientes del Archivo General de la Nación, con documentos fechados entre 1720 y 1808.
  • Contenido recuperado: las piezas combinan relatos de amor, sátira, baile, denuncia social y mensajes políticos de los siglos XVIII y XIX.
  • Puesta en escena: antes de cada tema, los músicos explican el contexto y las razones por las que esas obras fueron denunciadas ante la autoridad religiosa.

Una investigación que nació en los archivos

La búsqueda documental comenzó en la década de 1990, cuando Irma Zamudio y su esposo Daniel Contreras, entonces alumnos de la Escuela de Música Mexicana, se preguntaron qué melodías se escuchaban en el siglo XVIII. Esa inquietud los llevó al Archivo General de la Nación (AGN), donde revisaron edictos y registros originales del área del Santo Oficio. Zamudio, fundadora de Nesh-Kala y responsable de la búsqueda documental, encontró escritos fechados entre 1720 y 1808. Los materiales conservaban versos, letras, denuncias y referencias de composiciones que llamaron la atención de las autoridades religiosas.

Cada expediente aportó información sobre el lugar del hecho, los motivos de la acusación y sus consecuencias. Para el conjunto, esa precisión convierte a los papeles en una memoria consultable; además de canciones, los documentos exhiben conflictos cotidianos, tensiones sociales y formas de expresión urbana de aquella época.

Reconstruir sonidos sin partituras

El trabajo de Nesh-Kala no se limitó a transcribir textos. Los documentos no incluían partituras; en algunos casos, las anotaciones indicaban que una obra correspondía a un jarabe o a un son, pero la mayoría de las letras carecía de una guía musical precisa. Para devolverles una dimensión sonora, los músicos imaginaron ritmos a partir del entorno descrito en cada composición y se apoyaron en géneros contemporáneos para proponer una sonoridad posible.

Ese proceso dio nombre al grupo: Nesh-Kala, que en lengua maya significa “Purificando el tiempo”. La recuperación no busca presentar las melodías como copias exactas de un sonido perdido, sino como lecturas musicales construidas desde letras y pistas históricas ligadas a las tradiciones mexicanas.

De El Chuchumbé a los testimonios desde la cárcel

Entre los expedientes que llamaron la atención del conjunto figura una carta de un sacerdote que pedía amores a una monja y referencias a bailes populares denunciados por su picardía. Otro de los textos acusaba el maltrato a personas enfermas dentro de un hospital, muestra de que los versos podían servir como denuncia colectiva. También apareció un panfleto de 1808 que llamaba al pueblo a independizarse de España, evidencia de que esas composiciones transmitían posiciones políticas y reclamos comunes.

La función incluyó El Chuchumbé, un son que se popularizó en Veracruz durante el siglo XVIII y que todavía se baila en festivales y celebraciones populares. Su permanencia permite observar la influencia de esas tradiciones en géneros sonoros posteriores. También interpretó El preso, obra construida con versos escritos en distintos años por personas encarceladas en sus celdas; el escenario reunió esas voces en una sola pieza, convirtiendo testimonios dispersos en un relato musical sobre el encierro y la capacidad creativa de los presos.

En algunas escenas participaron el actor y narrador Roberto Jiménez y la bailarina Jéssica Elizalde, quienes contribuyeron a representar las situaciones evocadas por las letras. La formación de Nesh-Kala está integrada por Irma Zamudio, en violín, vihuela y coros; Gerardo Alonso Tovar, en percusiones, flauta y acordeón; Enrique Rodríguez, en voz y guitarra; y Eduardo Tonali, en bajo, guitarra y coros.

Con esa instrumentación, Nesh-Kala convierte los registros del Santo Oficio en un recorrido sonoro por las canciones que sobrevivieron a la censura. Más que un ejercicio de arqueología musical, el espectáculo propone escuchar el pasado como un espacio de fiesta, conflicto y resistencia que aún dialoga con las prácticas culturales actuales del país.

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