- Negociación postergada: La cuarta ronda bilateral de revisión del T-MEC no está cancelada, pero sigue sin fecha definida en Washington.
- Foco en la Sección 232: Los aranceles sobre acero, aluminio y automóviles concentran las principales preocupaciones del sector industrial mexicano.
- Riesgo regional: La integración productiva de América del Norte puede resentir mayores costos y presión a las inversiones si no se resuelven las barreras comerciales.
Calendario electoral, un factor que alarga la espera
En entrevista con medios de comunicación, luego de participar en el 58 Foro Nacional de la Industria Química, el dirigente empresarial explicó que las negociaciones podrían prolongarse más de lo previsto por la agenda política interna de Estados Unidos. Aun así, confió en que las diferencias comerciales no frenarán la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Malagón Barragán confirmó que la cuarta ronda bilateral de la revisión del T-MEC no ha sido cancelada; sin embargo, todavía no hay una fecha definida para que los equipos negociadores se reúnan en Washington. Esa falta de calendario mantiene la expectativa entre los sectores productivos del país, que requieren reglas claras para exportar al mercado estadounidense.
La Sección 232 y los sectores estratégicos
Uno de los principales temas que México y Estados Unidos deben atender son los aranceles contemplados en la Sección 232 de la legislación comercial estadounidense. Esta figura permite imponer medidas a las importaciones cuando se consideran una amenaza para la seguridad nacional y ha sido utilizada para gravar productos como el acero, el aluminio y los automóviles.
Para el presidente de Concamin, la prioridad es encontrar alternativas que resuelvan esas diferencias y eviten que las barreras comerciales sigan golpeando las cadenas productivas de América del Norte. La automotriz es especialmente sensible por su alto nivel de integración regional: plantas, proveedores de autopartes y fabricantes de componentes dependen de una red en la que las mercancías cruzan las fronteras durante distintas etapas de elaboración.
Un cambio en las condiciones arancelarias puede elevar los costos de producción, modificar decisiones de inversión y añadir presión a las empresas que participan en esa cadena. En el acero y el aluminio, la incertidumbre también afecta a quienes abastecen al mercado estadounidense, por lo que un entendimiento bilateral ayudaría a dar mayor previsibilidad a sus operaciones.
Revisión del T-MEC sigue sin fecha
La revisión del T-MEC es otro elemento central para las perspectivas económicas de México, dado el peso del acuerdo en el intercambio comercial y la atracción de inversiones. Aunque la cuarta ronda no tiene aún una fecha confirmada, Concamin espera que las conversaciones permitan avanzar hacia soluciones favorables para la industria mexicana y reduzcan las tensiones con Estados Unidos.
El ritmo de las negociaciones, sin embargo, está ligado al calendario político del vecino país. Malagón Barragán señaló que las elecciones y los asuntos internos podrían retrasar la posibilidad de concretar acuerdos, por lo que el sector industrial deberá mantener la cautela mientras se definen las siguientes etapas del diálogo.
Certidumbre para las exportaciones
El objetivo inmediato de la industria mexicana es obtener mayor certidumbre sobre los aranceles que afectan sus exportaciones y sobre las condiciones que regirán el comercio regional en los próximos años. Mientras se confirma la fecha de la próxima ronda, el sector empresarial seguirá atento a las decisiones de Washington y a la evolución de las negociaciones con el Gobierno mexicano.
Para Concamin, los avances deben concentrarse en el acero, el aluminio y los automóviles ligeros, sectores que enfrentan los efectos de las medidas comerciales estadounidenses y que serán determinantes para el futuro de la relación económica bilateral. La posibilidad de un acuerdo permanece abierta; sin embargo, los resultados podrían tardar más de lo que espera el sector empresarial.