Frida Kahlo: la hipótesis de Zamora

Frida Kahlo no habría tenido poliomielitis; la hipótesis de Martha Zamora

Resumen: La biógrafa Martha Zamora cuestiona el diagnóstico de poliomielitis atribuido a Frida Kahlo y plantea que sus afectaciones corresponderían a una espina bífida congénita.

Creado: 2026-10-15 por

La figura de Frida Kahlo vuelve al centro de una revisión biográfica. La investigadora Martha Zamora sostiene que la pintora mexicana no habría padecido poliomielitis en la infancia, pese a que esa versión se repitió durante décadas en instituciones, biografías y textos de divulgación. En una conversación difundida por Aprendemos Juntos México, la autora vinculó las afectaciones físicas de la artista con una malformación congénita.

  • Punto clave 1: Zamora afirma que Frida Kahlo nunca padeció poliomielitis y que su cojera y las complicaciones circulatorias apuntarían a una espina bífida.
  • Punto clave 2: La familia habría contribuido a una imagen idealizada; según la biógrafa, no hay registros de aparatos metálicos usados en la rehabilitación por polio.
  • Punto clave 3: La investigadora también cuestiona otros mitos, como el de la estudiante ejemplar, y pide mirar a Kahlo como “un ser humano”.

El origen de la controversia

Zamora explicó que su investigación comenzó en los años ochenta, cuando entrevistó a personas cercanas a Kahlo y consultó documentos resguardados en archivos. De acuerdo con la biógrafa, la familia de la pintora ayudó a consolidar un relato idealizado en el que Frida habría enfermado de poliomielitis a los 6 años y habría quedado con una pierna más delgada y débil. Sin embargo, Zamora aseguró que no encontró pruebas que respaldaran esa versión.

“Una muy importante para mí fue descubrir que ella nunca había padecido poliomielitis”, afirmó Zamora.

Para la investigadora, el diagnóstico de poliomielitis no explicaría todos los problemas de movilidad y circulación que acompañaron a la artista. Su hipótesis apunta a que Kahlo nació con espina bífida, una malformación congénita que aparece durante el desarrollo embrionario y puede afectar la columna vertebral, los nervios y la médula espinal.

“Ella había tenido un problema congénito que se llama espina bífida”, sostuvo.

Según su relato, la condición habría estado presente en la familia Kahlo Calderón antes y después del nacimiento de Frida. Un hermano mayor de la pintora murió pocas horas después de nacer y habría presentado una forma más grave de espina bífida. Además, Cristina Kahlo, hermana menor de la artista, habría tenido una manifestación menos severa y habría usado corsés tras una operación en la espalda.

Zamora también vincula la cojera que acompañó a Kahlo y los trastornos circulatorios que derivaron en la amputación de parte de su pierna derecha en 1953 con ese padecimiento congénito.

“Todas esas cuestiones no tienen nada que ver con poliomielitis”, señaló.

Una hipótesis sin expediente clínico

La autora también observó que no existen fotografías ni documentos en los que Kahlo aparezca con los aparatos metálicos que se empleaban en la rehabilitación de pacientes con polio. Esa ausencia de evidencia, dijo, reforzó sus dudas sobre la historia conocida.

La investigadora no presentó en la charla un expediente clínico de Kahlo ni un diagnóstico médico contemporáneo que confirme la espina bífida. Su versión se apoya en la revisión de documentos familiares, testimonios y la comparación entre las afectaciones físicas atribuidas a la pintora y los rasgos que asocia con esa malformación. Por eso, su planteamiento debe entenderse como una hipótesis basada en su trabajo biográfico.

La Secretaría de Salud define la espina bífida como un defecto del tubo neural que ocurre cuando la columna vertebral del feto no se cierra por completo en las primeras semanas de desarrollo. El tubo neural da origen al cráneo, el encéfalo y la columna; si no se cierra de forma adecuada, puede causar daños en los nervios y la médula espinal. Las consecuencias varían según la gravedad e incluyen dificultad para mover las piernas, alteraciones de la sensibilidad, problemas de vejiga e intestino y parálisis de las extremidades inferiores.

La dependencia recomienda consumir 400 microgramos diarios de ácido fólico antes y durante el embarazo para reducir el riesgo de defectos del tubo neural. En mujeres con antecedente de un embarazo con este tipo de defecto, la indicación puede aumentar a 4 miligramos diarios bajo supervisión médica. También advierte que existen factores genéticos y causas que todavía no se identifican por completo.

Los otros mitos que rodean a la pintora

Zamora revisó además el Archivo Histórico de la UNAM y encontró que Kahlo reprobaba materias y se inscribía a pocas asignaturas. “Frida reprobaba, pero con alegría singular”, comentó. La investigadora aclaró que este dato no implica que la artista careciera de capacidad intelectual; la describió como una mujer de mente privilegiada, aunque lejos del modelo de alumna disciplinada que aparece en las biografías idealizadas.

La biógrafa también duda de que Kahlo pueda presentarse sin matices como líder feminista. Recordó que dependió económicamente primero de su padre, Guillermo Kahlo, y después de Diego Rivera.

“Frida Kahlo probablemente no se ajuste mucho a nuestro concepto de líder feminista”, dijo.

Sin embargo, reconoció que la artista abrió un camino propio en un medio dominado por hombres, y consideró que su dependencia material y afectiva forma parte de una historia que no debería ocultarse.

Frente a la imagen de una Kahlo definida solo por el sufrimiento, Zamora explicó que sus pinturas concentran dolores físicos, traiciones y angustias, aunque quienes la conocieron la recuerdan como una mujer alegre y generosa. Para explicar ese contraste, comparó su obra con los exvotos mexicanos: en ellos se deposita aquello que duele, del mismo modo que la pintora plasmaba lo que la hería.

La relación entre Kahlo y Rivera fue otro eje de la conversación. Zamora contó que una amiga de la artista le aseguró que la joven se enamoró del muralista desde la primera vez que lo vio en la Escuela Nacional Preparatoria. Según la biógrafa, Rivera ofreció una conferencia sobre Rusia en ese plantel y Frida avisó a su madre que se quedaría.

“Me voy a quedar en la escuela porque viene Diego Rivera y nos va a dar una conferencia”, habría escrito Kahlo, de acuerdo con la autora.

Zamora admitió que le costó entender ese vínculo por la diferencia de edad, las infidelidades de Rivera y la dependencia afectiva. No obstante, halló que varias parejas del muralista mantuvieron relaciones intensas y prolongadas incluso después de separarse. Añadió que Lupe Marín, expareja de Rivera, enseñó a Frida a comprar utensilios y a preparar platillos mexicanos, porque la pintora no sabía cocinar antes de su matrimonio.

Para la biógrafa, la historia de Kahlo no necesita una versión perfecta para conservar su valor.

“Era genial. No era una estatua, era un ser humano”, concluyó.

Con esa mirada, Zamora no solo cuestiona una de las ideas más arraigadas sobre la pintora, sino que propone releer su figura con matices y sin idealizaciones.

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