La Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, incorporó a su acervo devocional dos reliquias de Carlo Acutis, el joven italiano identificado como el “santo millennial”: un mechón de cabello y una playera deportiva que usaba. Las piezas fueron donadas por sus padres y se encuentran en una vitrina dentro del santuario mariano.
- Punto clave 1: Las reliquias fueron entregadas por Andrea Acutis y Antonia Salzano tras visitar la Basílica en octubre de 2023.
- Punto clave 2: La entronización se realizó el 8 de diciembre de 2024, durante una jornada de oración y adoración al Santísimo.
- Punto clave 3: El espacio se ubica junto a la Capilla del Santísimo Sacramento, donde también se conservan reliquias de san José Sánchez del Río.
El lugar exacto dentro del templo
De acuerdo con el sacerdote Gerardo Pérez Gómez, vicerrector de la Basílica, los padres de Carlo Acutis acudieron al recinto en octubre de 2023. Al notar la devoción que despierta san José Sánchez del Río, conocido como “san Joselito”, manifestaron su deseo de que una reliquia de su hijo permaneciera junto a la del joven mártir mexicano.
La pareja entregó inicialmente el relicario con el mechón de cabello y, más adelante, envió la playera deportiva. Las dos reliquias fueron entronizadas el 8 de diciembre de 2024. Hoy se localizan en el costado derecho de la Basílica, cerca de los confesionarios y junto a la puerta de acceso a la Capilla del Santísimo Sacramento.
“Los jóvenes también pueden llegar a ser santos”, explicó el vicerrector sobre el mensaje que transmite reunir las historias de Carlo Acutis y san Joselito.
Desde la perspectiva católica, ambas figuras representan dos caminos de fidelidad religiosa: el martirio y la enfermedad.
Una vida breve marcada por la tecnología y la fe
Carlo Acutis nació el 3 de mayo de 1991 en Londres, donde sus padres italianos residían por motivos laborales. Meses después, la familia se estableció en Milán, ciudad en la que el joven pasó buena parte de su infancia y adolescencia.
Además de sus actividades escolares, desarrolló habilidades de programación, edición de video y diseño de sitios web. Una de sus iniciativas más conocidas fue recopilar en internet información sobre milagros eucarísticos reconocidos por la Iglesia católica, un proyecto que inició a los 11 años. Los apodos “influencer de Dios” y “ciberapóstol de la Eucaristía” surgieron de ese uso de la tecnología para difundir su fe. También ayudaba a personas sin hogar y a quienes asistían a comedores para personas en situación de pobreza, según la biografía del Dicasterio de las Causas de los Santos.
El camino hacia la canonización
El joven falleció el 12 de octubre de 2006 tras desarrollar una leucemia de evolución rápida. Recibió atención en Milán y posteriormente en el Hospital San Gerardo de Monza, donde murió.
En 2018, el papa Francisco autorizó el reconocimiento de sus virtudes heroicas, con lo que recibió el título de venerable. Su beatificación se celebró el 10 de octubre de 2020 en Asís, luego de que la Iglesia reconociera una curación atribuida a su intercesión. Más tarde se examinó un segundo caso: la recuperación de una joven costarricense que sufrió un traumatismo craneal tras un accidente en 2022.
El proceso culminó el 7 de septiembre de 2025, cuando el papa León XIV lo canonizó en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano. En la misma ceremonia fue canonizado Pier Giorgio Frassati. Durante el evento, el pontífice presentó a ambos jóvenes como referentes para las nuevas generaciones.
Otra reliquia en la capital mexicana
La Parroquia de Santo Domingo de Guzmán, ubicada en Canova 2, colonia Insurgentes Mixcoac, alcaldía Benito Juárez, también conserva cabellos de Carlo Acutis, considerados reliquias de primer grado. Su retablo fue inaugurado el 13 de mayo de 2023 e incluye una pintura del joven vestido con ropa deportiva azul y una autopista que conduce hacia la Eucaristía.
Con la presencia de sus reliquias en uno de los santuarios marianos más visitados del país, el legado de Carlo Acutis busca consolidarse entre los jóvenes mexicanos y tender un puente entre la tecnología, la devoción eucarística y la vida cotidiana.