El Gobierno de México formalizó un viraje regulatorio en la política ambiental del Alto Golfo de California al publicar en el Diario Oficial de la Federación (DOF), con entrada en vigor inmediata, una disposición que recorta en 86% la superficie marítima donde estaba prohibido el uso de redes de enmalle y agalleras, artes señalados por la comunidad científica como la principal causa de muerte incidental de la vaquita marina (Phocoena sinus), uno de los mamíferos marinos en mayor peligro de extinción del planeta.
- Punto clave 1: El polígono restringido pasó de 11,106 a 1,562 kilómetros cuadrados.
- Punto clave 2: Quedan liberados aproximadamente 9,544 kilómetros cuadrados para pesca con permisos.
- Punto clave 3: Se mantienen candados: zona de tolerancia cero, restricción nocturna y monitoreo satelital.
De acuerdo con cifras confirmadas por la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, la modificación abarca aguas de Baja California y Sonora. Las autoridades aclararon que no se reduce la reserva natural protegida ni se altera el ecosistema delimitado de la especie, sino que se ajusta la zona donde aplica la prohibición de ciertas artes de pesca tradicional.
Justificación oficial y postura de los gobiernos
La decisión fue respaldada por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien explicó que el nuevo perímetro derivó de un análisis técnico coordinado por dependencias federales y de una consulta directa con los pobladores del Alto Golfo de California.
“El objetivo es proteger a la vaquita, pero que también la gente viva de quienes han vivido ahí por generaciones que no son los que han provocado el problema de la disminución de la población de la vaquita”, aseveró la presidenta.
La gobernadora Marina del Pilar Ávila consideró que la apertura de la franja marítima aliviará la presión económica sobre las comunidades costeras de Baja California y Sonora, al permitir reactivar los ingresos de las familias que dependen históricamente del aprovechamiento pesquero sustentable.
Desde el Gobierno federal se indicó que el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita y registros científicos sirvieron de base para delimitar las áreas de mayor concentración biológica del cetáceo y descartar aquellas con presencia nula o esporádica.
Especie en riesgo crítico
Las redes de enmalle representan la amenaza letal más severa para la vaquita marina: los ejemplares se enredan accidentalmente y mueren ahogados al no poder subir a la superficie a respirar. El monitoreo científico de 2025 logró avistar únicamente entre siete y diez individuos, incluidos crías; aunque no se trata de un censo total definitivo, el dato refleja el riesgo inminente de extinción.
La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) informó que en mayo de 2026 los tres avistamientos registrados durante capacitación técnica ocurrieron fuera de la Zona de Tolerancia Cero: uno en el Área de Extensión y dos en el sector noroeste, lo que evidencia la movilidad de los cetáceos más allá del núcleo original.
Candados y retos de implementación
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) detalló que la normativa conserva salvaguardas en el área redefinida de 1,562 kilómetros cuadrados:
- Prohibición permanente de enmalle: dentro del nuevo polígono seguirá el veto total a redes de enmalle y agalleras; solo se permitirán artes de pesca selectivas y sustentables certificadas.
- Zona de Tolerancia Cero: se mantiene intacta la franja de máxima protección de 225 kilómetros cuadrados, con prohibición estricta de pesca y navegación, salvo embarcaciones oficiales o de investigación.
- Restricción nocturna: queda prohibida la pesca comercial en el área de restricción entre las 19:00 y las 05:00 horas.
- Monitoreo y vigilancia: las embarcaciones deberán instalar sistemas de localización satelital y quedarán sujetas a inspecciones aleatorias y decomiso de artes no autorizadas.
El propio ordenamiento reconoce que la implementación de los dispositivos de rastreo satelital en la flota menor podría demorar hasta 12 meses a partir de la asignación presupuestal. Para coordinar inspecciones y evitar la pesca furtiva del pez totoaba, la Semarnat mantendrá un operativo permanente con la Secretaría de Marina (Semar), la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
El tiempo y los datos de monitoreo serán determinantes para saber si este nuevo equilibrio entre economía social y conservación logra evitar la desaparición definitiva del cetáceo más pequeño del mundo.