Golpe a red de préstamos en anexos de Oaxaca

Golpe a red de préstamos ‘gota a gota’ y cobro de piso que operaba desde anexos en Oaxaca

Resumen: La Fiscalía General del Estado de Oaxaca informó el aseguramiento de nueve centros de rehabilitación que servían como fachada a una red de préstamos gota a gota, extorsión y cobro de piso protegida por ASAEO. Se estimaron ganancias ilícitas de 20 millones de pesos mensuales.

Creado: 2026-10-15 por

La Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) presentó este 15 de octubre los resultados de una investigación que permitió golpear una estructura dedicada a préstamos “gota a gota”, extorsión y cobro de piso, la cual operaba bajo la fachada de anexos y centros de rehabilitación. De acuerdo con la información difundida por el fiscal José Bernardo Rodríguez Alamilla, la organización contaba con protección de la Alianza de Sindicatos y Asociaciones del Estado de Oaxaca (ASAEO) y generaba ganancias ilícitas estimadas en 20 millones de pesos mensuales.

El esquema conocido como “gota a gota” consiste en préstamos informales con tasas de interés diarias o semanales muy altas, cobrados mediante presión y amenazas en lugar de un contrato formal.

  • Punto clave 1: Nueve centros de rehabilitación fueron asegurados; el primer cateo ocurrió el 2 de septiembre y los ocho restantes el 8 de octubre.
  • Punto clave 2: La red utilizaba los anexos para reclutar internos y convertirlos en cobradores, halcones y vendedores al servicio de ASAEO.
  • Punto clave 3: Las autoridades documentaron una estructura piramidal encabezada por la familia Ríos Suárez y coordinada mediante un grupo de WhatsApp llamado “DELEGADOS 2026”.

Los operativos y los centros asegurados

La investigación comenzó el 27 de agosto, después de las detenciones de los líderes de ASAEO. En ese momento, la FGEO confirmó que la organización usaba anexos y centros de desintoxicación como puntos de operación para delinquir. El primer cateo se realizó el 2 de septiembre en la Casa de Media Luz – Vikingos Despertar Oaxaca, donde fue detenido el operador identificado como “Padrino Paye”. Los ocho anexos restantes fueron intervenidos el 8 de octubre.

Los centros identificados fueron la Casa de Media Luz – Vikingos Despertar Oaxaca, el anexo “Nuevo Amanecer”, el anexo “La Cañada”, el anexo “La Fortaleza”, el anexo “Cholo”, el anexo de E.F.L.S., el Centro de Rehabilitación “La Trinchera”, el anexo “San Martín” (Grupo San Martín) y el anexo “Vuelve a Soñar”. Tres de los nueve anexos se ubicaron en San Martín Mexicapam. En dos de ellos, sobre la avenida Montoya, agentes de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) encontraron droga durante los cateos. Los anexos de Santa Rosa Panzacola y Pueblo Nuevo se localizaron en la que la FGEO denominó la antigua “zona norte” controlada por la organización.

Reclutamiento y estructura piramidal

La red operó principalmente en Oaxaca de Juárez, en colonias como Centro Histórico, Central de Abastos, Pueblo Nuevo, Viguera, Santa Rosa Panzacola, San Martín Mexicapam, San Juan Chapultepec y Cinco Señores. También tuvo presencia en Santa Cruz Xoxocotlán, San Pablo Etla, Villa de Etla, Soledad Etla, Guadalupe Hidalgo, Tlalixtac de Cabrera, San Antonio de la Cal, Cuilápam de Guerrero, Villa de Zaachila, San Pedro Ixtlahuaca y Villa de Mitla.

En los inmuebles cateados, las autoridades documentaron literas improvisadas con colchones y cobijas apiladas, espacios usados para retener a personas reclutadas bajo la promesa de rehabilitación. La FGEO identificó un grupo de WhatsApp denominado “DELEGADOS 2026”, con 94 integrantes, a través del cual se coordinaban los llamados “padrinos” de los anexos.

Este hallazgo permitió reconstruir una estructura piramidal de tres niveles: en la cúpula se ubicaba la familia Ríos Suárez, que daba las órdenes como líderes de ASAEO; en los mandos intermedios estaban los padrinos, líderes de zona y coordinadores de cobradores; y en la base, cobradores, halcones y vendedores, entre ellos internos rehabilitados en los propios anexos.

El reclutamiento siguió cinco pasos: enganche, dependencia, rehabilitación, incorporación y operación. En la primera etapa, la persona con adicción ingresaba al centro y el padrino detectaba su vulnerabilidad; después se creaba un vínculo de autoridad y de deuda; posteriormente el interno era estabilizado hasta volverse funcional y obediente; más adelante se le asignaban tareas para ASAEO; y finalmente trabajaba como cobrador de piso, cobrador de préstamos o halcón.

Extorsión, cobro de piso y droga

Los internos rehabilitados cobraron cuotas a comerciantes, locatarios, ambulantes y transportistas, entre ellos taxistas del estacionamiento de la Central de Abasto. También recuperaron dinero prestado a pequeños comerciantes bajo el esquema gota a gota, presionando con el respaldo del grupo. Los dueños de los centros de rehabilitación prestaron a mayor escala, entre 20 mil y 50 mil pesos, a intermediarios que después colocaban el dinero entre la población.

La función de halconeo consistió en vigilar zonas, detectar la presencia de policías y monitorear movimientos de comerciantes y grupos rivales. La organización también ejerció intimidación directa contra las víctimas para asegurar los pagos, circunstancia que en algunos casos derivó en homicidios. En dos anexos de San Martín Mexicapam se encontraron estupefacientes, lo que confirmó que un segmento de los centros fue utilizado para resguardo y venta de droga.

“Cuando un préstamo se convierte en instrumento de sometimiento, deja de ser un problema financiero y se convierte en un problema de seguridad”, declaró el fiscal José Bernardo Rodríguez Alamilla.

La Fiscalía estableció que los anexos y centros de desintoxicación funcionaron como puntos de operación directa de ASAEO. Parte del dinero obtenido por el sindicato se inyectó de regreso a los anexos para fondear los préstamos que después circulaban bajo el esquema de gota a gota. El mecanismo sirvió además para blanquear capital obtenido por otras actividades del sindicato, al hacerlo circular a través de los préstamos otorgados por los anexos. El dinero recuperado de los deudores regresó posteriormente a la estructura de ASAEO.

El caso evidencia cómo los centros de rehabilitación pueden ser utilizados como fachada para actividades delictivas de alto impacto. La combinación de reclutamiento forzado, préstamos informales y control territorial deja ver una estructura que no solo lucraba con la vulnerabilidad de las personas con adicción, sino que también extendía el cobro de piso a comercios y transporte en diversas zonas de Oaxaca.

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