Con tubos de cartón reciclado es posible armar velas decorativas para la ofrenda de Día de Muertos sin gastar grandes cantidades. La propuesta aprovecha los cilindros de papel higiénico y de cocina que normalmente se desechan y solo requiere pintura acrílica y silicón, dos insumos accesibles que rinden para varias piezas. La técnica se puede replicar en tantas piezas como tubos se tengan disponibles en el hogar.
- Material principal: tubos vacíos de papel de baño y de cocina, en distintos tamaños.
- Tiempo de elaboración: entre 40 minutos y una hora, más los tiempos de secado.
- Acabado seguro: no utiliza fuego real ni luces LED; la flama es de papel estática.
Reúne los materiales y prepara los tubos
Para comenzar se necesitan tubos de papel de baño y de papel de cocina vacíos, papel periódico para el relleno interior, pintura acrílica blanca y un pincel. También se ocupan tijeras, un palillo de madera por cada pieza, hojas blancas o de color amarillo y naranja para la llama, y una pistola de silicón caliente con barras, aunque este último elemento es opcional.
Los tubos se eligen en alturas distintas para que el conjunto final imite un grupo de veladoras colocado a diferentes niveles. Si se cuenta con un cilindro de papel de cocina, que es más largo que el de papel de baño, puede cortarse por la mitad con las tijeras para obtener dos piezas de medidas diferentes.
Después se toma papel periódico y se arruga en trozos pequeños hasta llenar por completo el interior de cada tubo. El relleno aporta firmeza y sirve de soporte para el palillo que sostendrá la llama, evitando que se incline.
Paso a paso para lograr el efecto de cera derretida
Con la pistola de silicón ya caliente, se aplica pegamento alrededor del borde recortado de cada tubo, dejando que escurra hacia abajo por las paredes exteriores sin controlar el trazo. Mientras más gotas caigan de forma irregular, más realista se verá el efecto de cera derretida.
Este procedimiento se repite en cada cilindro y se espera entre 10 y 15 minutos a que el silicón endurezca por completo antes de continuar. Si no se tiene silicón o se prefiere evitar su uso, el paso se puede omitir.
Una vez seco, todo el tubo se pinta con pintura acrílica blanca, cubriendo tanto el cartón como las gotas endurecidas. La primera capa debe secar por completo, un proceso de 20 a 30 minutos en promedio, antes de aplicar una segunda mano. La segunda capa cierra cualquier zona donde todavía se vea el color original del cartón y otorga un acabado uniforme, similar al de la cera blanca tradicional.
Armado de la llama y presentación en la ofrenda
Para simular el pabilo quemado, se toma un palillo de madera y se pinta de color café o negro con el mismo pincel utilizado para los tubos. El palillo se inserta en el centro del relleno de papel periódico, de modo que sobresalga entre uno y dos centímetros por encima del borde irregular ya pintado.
Después se recorta en cartulina o fieltro amarillo una silueta de llama de aproximadamente tres centímetros de alto. Se corta otra más pequeña en naranja para superponerla encima y darle dos tonos a la flama. Ambas siluetas se pegan una sobre otra con una gota de silicón frío o pegamento blanco, y el conjunto se fija en la punta del palillo que imita el pabilo.
El resultado es una llama estática de papel, sin brillo ni luz real, que únicamente aporta la silueta visual de una vela encendida. Las piezas terminadas se agrupan sobre un plato o base, variando las alturas entre ellas para replicar la distribución clásica de veladoras en varios niveles sobre la ofrenda.
Además del blanco, las velas pueden pintarse de negro, morado, verde o cualquier color de pintura acrílica que se tenga en casa. La técnica permite crear decoraciones para fiestas de Halloween, Día de Muertos e incluso piezas navideñas, aprovechando materiales reciclados y una inversión mínima.