La mañana del jueves 15 de octubre, la Línea A del Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC) vivió retrasos y una alta concentración de pasajeros tras el cierre de los carriles laterales en Calzada Ignacio Zaragoza. El desvío obligó a muchas personas a utilizar la ruta que va de La Paz a Pantitlán, y la infraestructura del Metro CDMX resultó insuficiente frente a la demanda. El episodio reavivó una discusión pendiente desde hace años: la rehabilitación integral de una línea que conecta el oriente de la capital con el Estado de México, cuyos trabajadores ahora advierten que podrían detener el servicio si no se atienden los riesgos.
- Advertencia sindical: El SNTSTC pidió a la Cámara de Diputados recursos para la rehabilitación integral de la Línea A y advirtió que podría suspender tramos considerados peligrosos.
- Postura condicionada: La posible suspensión no sería inmediata, sino una medida preventiva si persisten las condiciones de riesgo.
- Infraestructura crítica: El sindicato señaló deterioro en catenarias, vías, sistema eléctrico, comunicaciones y equipos auxiliares, además de afectaciones históricas por hundimientos e inundaciones.
El sindicato condiciona la operación a la seguridad
El Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (SNTSTC), encabezado por Fernando Espino, hizo un llamado urgente a la Cámara de Diputados para que asigne recursos suficientes a la rehabilitación integral de la Línea A. En un comunicado, la organización indicó que las deficiencias actuales podrían llevar a suspender el servicio en los tramos considerados peligrosos si no se corrigen.
“Las condiciones de deterioro que actualmente presentan sus instalaciones y equipos son profundamente preocupantes, pues comprometen la seguridad de los miles de usuarios que diariamente utilizan este importante medio de transporte para trasladarse entre el Estado de México y la Ciudad de México”.
Para el gremio, el desgaste de la infraestructura constituye un riesgo directo para quienes viajan a diario. Por ello, subrayó que atender las fallas debe ser una acción preventiva y no una reacción ante un incidente. La suspensión, aclaró, no está planteada como una decisión inmediata sino como una medida condicionada a que persistan las condiciones de inseguridad.
“Podríamos vernos en la penosa, pero necesaria, determinación de suspender el servicio en los tramos donde no existan condiciones de seguridad, como medida preventiva para proteger la vida e integridad de los usuarios y trabajadores”, advirtió el SNTSTC.
La organización rechazó que esta postura busque presionar a las autoridades y la describió como una expresión de su responsabilidad profesional y del conocimiento técnico acumulado durante décadas. Los trabajadores reiteraron su disposición a participar en la rehabilitación y afirmaron: “La seguridad de los usuarios es nuestra máxima prioridad. La rehabilitación de la Línea A no admite más demoras”.
Deterioro histórico y obras que urgen
Entre las áreas que requieren atención inmediata, el sindicato mencionó el sistema de catenaria, las vías, los equipos auxiliares, el sistema eléctrico y las comunicaciones. La petición incluye mantenimiento profundo y reemplazo de cables, postes, péndulos, herrajes y tornillería, así como la sustitución de aparatos de cambio de vía, aparatos de dilatación, juntas mecánicas, soldaduras, rieles y balasto.
También se solicitó rehabilitar y dar mantenimiento a los vehículos especializados utilizados en la conservación de las vías. En materia eléctrica, el planteamiento contempla reemplazar cable y recuperar las subestaciones de rectificación, fuerza y alumbrado, además de modernizar los conmutadores necesarios para coordinar la operación.
El deterioro no es un tema nuevo. Históricamente, la Línea A figura entre las más afectadas por hundimientos del terreno, filtración de agua a la zona de vías e inundaciones durante la temporada de lluvias, lo que ha provocado suspensiones constantes del servicio. El sindicato también señaló que las afectaciones por lluvias siguen siendo una de sus principales preocupaciones.
“No se trata únicamente de mejorar la calidad del servicio, sino de prevenir accidentes que pudieran poner en riesgo la integridad física y la vida de las personas”, subrayó la organización.
Presupuesto, inversión social y siguiente paso
El SNTSTC no precisó un monto para las obras, pero situó su exigencia en el debate presupuestal federal. Para el sindicato, los recursos destinados al Metro no deben considerarse un gasto, sino una inversión social que beneficia a cerca de 5 millones de usuarios diarios que se transportan en las 12 líneas de la red.
“Resulta indispensable comprender que la inversión en el Metro no representa un gasto, sino una obligación social y una inversión estratégica, que beneficia directamente a millones de personas, particularmente a las familias trabajadoras que dependen de este transporte para desarrollar sus actividades cotidianas”, sostuvo el sindicato.
La organización advirtió que aplazar las obras equivale a mantener riesgos en una ruta estratégica para la movilidad entre la Ciudad de México y el Estado de México. Su llamado es que la prevención tenga prioridad en las decisiones presupuestales y operativas, por encima de cualquier consideración política.
El pulso entre la representación sindical y las autoridades se traslada ahora al terreno presupuestal, donde la Cámara de Diputados tendrá que definir si asigna recursos a la rehabilitación de una línea que diariamente mueve a miles de personas entre dos entidades. Mientras tanto, la advertencia de una suspensión condicionada mantiene la presión sobre la operación de un servicio que, en temporada de lluvias y ante fallas técnicas, ya ha mostrado su vulnerabilidad.