Detienen a 23 vinculados a Los Rugrats en un mes; cuatro son familiares del líder prófugo

Detienen a 23 vinculados a Los Rugrats en un mes; cuatro son familiares del líder prófugo

Resumen: La coordinación entre México y Estados Unidos ha debilitado en tres meses a la célula armada que lidera Carlos Alberto Páez Pereda, con detenciones de operadores, familiares directos y golpes simultáneos en varios estados.

Creado: 2026-10-16 por

La presión coordinada entre México y Estados Unidos ha reducido el espacio de maniobra de “Los Rugrats”, el brazo armado encabezado por Carlos Alberto Páez Pereda, alias “Carlitos Rugrats”, dentro de la facción de La Mayiza del Cártel de Sinaloa. El cerco tomó forma el 7 de julio con la acusación formal del Departamento de Justicia de Estados Unidos y se intensificó en octubre: entre el 10 y el 15 de ese mes, las autoridades detuvieron a 23 personas vinculadas a la célula en tres operativos distintos; el saldo incluye a cuatro familiares directos del líder prófugo.

  • Acusación federal: El 7 de julio de 2026, la Fiscalía del Distrito Sur de California imputó a Páez Pereda por narcoterrorismo y otros delitos; ese mismo día el FBI lo incluyó en su lista de los más buscados.
  • Tres golpes recientes: Entre el 10 y el 15 de octubre se detuvo a 23 personas vinculadas a la célula, incluidas cuatro familiares directos del líder.
  • Presencia binacional: La ofensiva ha incluido operativos en Baja California, Estado de México y Sinaloa, además de acciones contra la red en República Dominicana.

La acusación formal desde Estados Unidos

El expediente judicial 26cr1044-DMS, hecho público por la Fiscalía del Distrito Sur de California el 7 de julio, identifica a Páez Pereda como presunto lugarteniente de alto rango y líder de un ala violenta del Cártel de Sinaloa. Los siete cargos federales incluyen narcoterrorismo, apoyo material a una organización terrorista extranjera, empresa criminal continua y conspiración para el lavado de dinero. La pena por narcoterrorismo contempla cadena perpetua, con un mínimo obligatorio de 20 años de prisión y una multa de 20 millones de dólares.

Según los documentos judiciales, Páez Pereda habría importado decenas de miles de kilogramos de metanfetamina, fentanilo y cocaína a Estados Unidos durante la última década, además de lavar cientos de millones de dólares en ganancias del narcotráfico. El agente especial a cargo del FBI en San Diego, Mark Remily, declaró:

“Los Rugrats han alimentado una violencia brutal en México que se extiende hasta Estados Unidos, junto con un flujo incesante de drogas letales hacia nuestras comunidades”.

El fiscal federal Adam Gordon resumió el alcance de la acusación con una frase dirigida al alias del acusado:

“No se puede capturar a un personaje de dibujos animados. Pero a un narcoterrorista, sí”.

El nombre de la célula proviene de la serie animada Rugrats, de Nickelodeon, cuya imagen adoptaron para sus armas y símbolos, con la característica de portar un sombrero en alusión a la figura de Ismael “El Mayo” Zambada o “El Señor del Sombrero”. El FBI incluyó a Páez Pereda en su lista de personas más buscadas y lo describió como armado y peligroso, de 30 años, originario de Laguna Colorada, Sinaloa, con un tatuaje de corona en el brazo derecho y otro de un árbol en la espalda. Meses antes, en septiembre de 2025, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) lo había sancionado por ser productor de fentanilo y uno de los principales narcotraficantes de Culiacán.

Golpes en territorio mexicano

El primer golpe de campo del lado mexicano se concretó el 9 de septiembre de 2026, cuando la Fiscalía General de la República vinculó a proceso a tres presuntos integrantes de “Los Rugrats” por delincuencia organizada y delitos contra la salud. Los imputados fueron identificados como Luis Alberto Ayala Jáuregui, alias “El Loco”; Enrique Noé Barrera Loera, alias “Kike”, y Óscar Uriel Chaparro de la Rosa, señalado como presunto jefe de plaza. La investigación se originó en mayo de 2026 a partir de una denuncia anónima, aunque los primeros operativos se remontan a mediados de 2025, cuando agentes federales cumplimentaron una orden de cateo en un inmueble de Tijuana. La red operaba en Ensenada, Mexicali y Tijuana, distribuía drogas sintéticas en centros comerciales y rentaba viviendas de corta estancia para resguardar mercancía y dificultar el rastreo. El saldo acumulado fue de nueve órdenes de cateo, ocho en Tijuana y una en Durango, siete personas detenidas y aseguramiento de droga, armas de fuego, cartuchos y vehículos.

El 10 de octubre, Fuerzas Especiales del Ejército mexicano y la Guardia Nacional detuvieron en Valle de Bravo, Estado de México, a Jesús Darío Murrieta Navarro, alias “El Cara de Cochi”. El detenido enfrenta una orden de aprehensión vigente en Sonora y un trámite de extradición hacia Estados Unidos, y es señalado como cabecilla de La Barredora 24/7, brazo armado del Cártel de Caborca que también respondía directamente a Carlitos Rugrats. La Fiscalía General de Justicia del Estado de México reportó ocho detenidos en ese despliegue, repartido entre Valle de Bravo y Toluca; entre ellos figuraron tres hombres de nacionalidad colombiana, incluido Christian “N”, señalado como enlace logístico y presunto jefe de seguridad de Carlitos Rugrats en esa zona.

Tres días después, el 13 de octubre, la Fuerza Especial de Reacción Inmediata de la Guardia Nacional y el Ejército detuvieron en flagrancia a José Luis Ojeda Aguirre, alias “El Wicho”, en Villa Unión, Mazatlán. La Secretaría de la Defensa Nacional lo identificó como operador financiero y logístico de “Los Rugrats” bajo órdenes directas de Páez Pereda, y precisó que era requerido por el Distrito Central de California por posesión de cocaína con intención de distribución. Le aseguraron un arma larga, 206 dosis de fentanilo y un vehículo.

El tercer golpe se concretó el jueves 15 de octubre con la detención de siete personas en Laguna Colorada, al sur de Culiacán, tras la ejecución de cinco órdenes de cateo en Los Becos, Laguna Colorada y Costa Rica. Cuatro de los detenidos son familiares directos de Páez Pereda: sus primas Leslie Dennise Pereda García y Aglaee Ramírez Páez, señaladas como operadoras logísticas de la célula, y su tía y tío Claudia Selene García Ontiveros y Francisco Javier Ramírez Agüero. Las otras tres detenidas fueron identificadas como Carlota Murillo Avendaño, María Alejandrina Páez Sainz y Ana Cristina Ramírez Páez. En el operativo participaron la Secretaría de Marina, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República, con información del Centro Nacional de Inteligencia. Aseguraron tres armas largas, un arma corta, ocho cargadores, dos paquetes de cocaína, tres vehículos, un todoterreno tipo razer y una motocicleta, además de teléfonos celulares, una tableta y dos computadoras portátiles.

La disputa interna y la proyección internacional

“Los Rugrats” operan como uno de los brazos armados de La Mayiza, la facción del Cártel de Sinaloa encabezada por Ismael Zambada Sicairos, alias “El Mayito Flaco”, hijo de Ismael “El Mayo” Zambada. Zambada Sicairos asumió el control de la facción tras la captura y traslado de su padre a Estados Unidos en julio de 2024, hecho que desató la guerra interna contra la facción rival de Los Chapitos, liderada por los hermanos Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, hijos de “El Chapo”. En ese contexto, uno de los golpes más notorios atribuidos a “Los Rugrats” ocurrió en enero de 2025, cuando pistoleros del grupo abatieron a Juan Luis Castro Morales, alias “El Gavilán”, jefe de seguridad de Los Chapitos en Culiacán.

La organización mantiene presencia activa fuera de México. En julio de 2025, la Policía Nacional de República Dominicana activó una orden de arresto nacional e internacional contra Carlitos Rugrats y tres presuntos integrantes del grupo, entre ellos su hermano, Luis Alfonso Páez Pereda, por narcotráfico, lavado de activos y sicariato en territorio dominicano.

Pese a la seguidilla de capturas contra su círculo familiar y operativo, Carlos Alberto Páez Pereda continúa prófugo de la justicia. La coordinación binacional muestra un cerco cada vez más estrecho, aunque el líder de la célula sigue sin ser detenido.

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