Malagón cuenta que temió no volver a caminar y quedar fuera del Mundial 2026

Malagón cuenta que temió no volver a caminar y quedar fuera del Mundial 2026

Resumen: El portero del Club América relató el impacto emocional y físico de la rotura del tendón de Aquiles que lo dejó fuera del Mundial 2026 y el miedo que sintió durante la rehabilitación.

Creado: 2026-10-16 por

Luis Ángel Malagón todavía lidia con las secuelas de una lesión que lo apartó del Mundial 2026 justo cuando la portería de la Selección Mexicana parecía asegurada. El guardameta del Club América no solo perdió la posibilidad de disputar el torneo en casa; durante los primeros días de rehabilitación llegó a temer que no volvería a caminar.

  • La lesión: El 10 de marzo de 2026, antes del duelo entre América y Philadelphia Union por la Concachampions, André Jardine le entregó el gafete de capitán; horas después sufrió la rotura del tendón de Aquiles.
  • El impacto emocional: Malagón reconoció que perdió siete kilos y que pasó cerca de dos meses comiendo de manera irregular, con episodios de llanto e incertidumbre.
  • La reaparición: Siete meses después volvió con el América ante Rayados de Monterrey, con menos peso pero con una nueva perspectiva de su carrera.

La lesión que cortó el sueño mundialista

El 10 de marzo de 2026 arrancó con una imagen distinta para el arquero: André Jardine le dio la cinta de capitán antes del compromiso del Club América contra Philadelphia Union en la Concachampions. Sin embargo, esa misma noche el proyecto del portero hacia la Copa del Mundo quedó en pausa por una rotura del tendón de Aquiles.

En entrevista con Mediotiempo, Malagón recordó la sensación de ver el Mundial muy cerca y, de pronto, alejarse:

“Fue un golpe difícil, complicado. Lo ves tan cerca, lo sientes aquí en las manos y, de la nada, se va esfumando”.

La titularidad con las Águilas, la capitanía y la posibilidad de llegar a la justa mundialista desaparecieron en una sola noche.

El miedo a no volver a caminar y el desgaste físico

Durante los primeros días, la incertidumbre superó el plano deportivo. El guardameta confesó que no sabía cómo respondería su cuerpo:

“Al principio, cuando empezó todo esto de la lesión, no sabía si iba a volver a caminar”.

Su madre lo auxilió en el baño durante una jornada particularmente difícil. Al encontrar a su hijo llorando, ella también rompió en llanto. Malagón describió aquel momento como una pregunta constante:

“Fue decir: ‘¿Por qué?, ¿por qué ahora?, ¿por qué en este momento?’”.

La lesión no solo lo alejó del balón: el dolor emocional se instaló en lo cotidiano. El portero perdió el apetito y durante mes y medio o casi dos meses comió de forma irregular; hubo días en que apenas realizaba una comida. Al regresar a la actividad, lo hizo con siete kilos menos. “Estoy muy delgado, perdí muchos kilos”, explicó.

Su hija Brenda fue uno de los motores para levantarse, junto con su pareja, su madre, las psicólogas y el cuerpo médico y deportivo del América. También recordó a su padre, quien trabajó como barrendero para sacar adelante a la familia:

“Creo que verla y tenerla como mi motor fue lo que me impulsó a salir adelante”.

La ausencia en el debut y el regreso

El 11 de junio, México inauguró el Mundial 2026 contra la Selección de Sudáfrica. Malagón entrenó temprano en las instalaciones del Club América y recibió dos boletos para asistir al partido, pero decidió entregarlos a su hermano y a su pareja. No se sintió listo para vivirlo desde las gradas:

“No me sentía con la capacidad ni con la fuerza emocional para estar en ese momento”.

La publicidad en la ciudad también le recordaba la ausencia: “Si tú veías la ciudad, gran parte de la propaganda salía yo: en gasolineras, en espectaculares, en el huevo”. El arquero definió ese periodo con una frase contundente:

“Fue un madrazo para mí”.

Siete meses fuera del arco terminaron con su regreso ante Rayados de Monterrey. El portero volvió con menos peso, otra mirada sobre su carrera y la convicción de que una Copa Mundial con la Selección Mexicana todavía puede esperarlo en el futuro. “Me costó varios meses, pero ya estoy tranquilo”, afirmó.

La rehabilitación física y emocional de Luis Ángel Malagón evidencia el costo que una lesión grave puede tener incluso para deportistas de élite. Dejó de lado el Mundial que soñaba, pero su regreso con América y su recuperación personal lo ponen de nuevo en la conversación de la Selección Mexicana para futuros torneos.

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