Alumnos exhiben vehículos de seguridad UNAM en comercios de Naucalpan

Alumnos exhiben vehículos de seguridad UNAM en comercios de Naucalpan

Resumen: Estudiantes de la FES Acatlán denunciaron en redes sociales el posible uso personal de vehículos de seguridad universitaria de la UNAM en Naucalpan, Estado de México. Piden a las autoridades revisar los traslados y aplicar sanciones si se confirman irregularidades.

Creado: 2026-10-17 por

La comunidad estudiantil de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, plantel de la UNAM, denunció el presunto uso de las unidades de seguridad universitaria para actividades personales. La queja se viralizó después de que circularan fotografías en redes sociales en las que se observa a los vehículos fuera de las instalaciones educativas.

  • Punto clave 1: Alumnos difundieron imágenes de vehículos de seguridad UNAM estacionados en comercios y calles cercanas al campus de Naucalpan, Estado de México.
  • Punto clave 2: Una unidad con número económico 605 y placas X48-BSZ fue ubicada a pocas cuadras de la FES Acatlán; otra, con número 603 y placas X11-BSZ, apareció afuera de un establecimiento.
  • Punto clave 3: Los estudiantes piden que la universidad revise los hechos, transparente el uso de los recursos y aplique sanciones administrativas si se comprueban irregularidades.

Fotografías que alimentaron la denuncia

De acuerdo con los señalamientos de los alumnos, los vehículos asignados a labores de vigilancia y protección de la comunidad universitaria habrían sido utilizados por personal de la institución para trasladarse a distintos puntos de la zona, incluidos recorridos para realizar compras y atender asuntos particulares.

Las imágenes muestran unidades identificadas como parte de seguridad UNAM estacionadas en negocios y vialidades cercanas a la facultad. En una de ellas se aprecia el vehículo con número económico 605 y placas X48-BSZ, a unas cuantas cuadras del plantel, lo que generó dudas entre los estudiantes sobre el propósito de esos desplazamientos.

En otra fotografía, los alumnos señalaron que trabajadores habrían utilizado la unidad con número 603 y placas X11-BSZ para ir por “un pollito”, ya que el automotor aparece estacionado frente a un establecimiento comercial.

Cuestionamientos al uso de recursos universitarios

Para la comunidad estudiantil, estos hechos representan un posible uso inadecuado de los recursos institucionales, pues la función principal de los vehículos es apoyar las tareas de seguridad dentro de la FES Acatlán. Las denuncias también mencionan que las unidades han sido vistas en la zona centro de San Bartolo, donde presuntamente se utilizan para actividades ajenas a la vigilancia y protección del campus.

No obstante, la sola presencia de los vehículos fuera de las instalaciones no permite determinar si los traslados contaron con autorización institucional o si existió una falta administrativa. Los estudiantes resaltaron, además, que la universidad cubre los gastos de mantenimiento y combustible, por lo que un eventual uso particular implicaría un aprovechamiento indebido de esos recursos.

Por ello, plantearon la necesidad de que las autoridades universitarias revisen los hechos y, en caso de confirmar irregularidades, determinen las responsabilidades correspondientes. Entre las medidas consideradas pertinentes se encuentra la aplicación de sanciones administrativas al personal que utilice vehículos oficiales para fines personales.

Supervisión y antecedentes de seguridad en el plantel

Las denuncias reabren el debate sobre los mecanismos de supervisión de las unidades asignadas a la FES Acatlán y los controles para verificar que se empleen exclusivamente en actividades autorizadas. El caso también pone sobre la mesa la importancia de transparentar el uso de los recursos destinados a la seguridad universitaria.

Como antecedente, en mayo de 2025 la universitaria Estefany Sánchez denunció el robo de su motocicleta dentro de un espacio que calificó como:

“cerrado y controlado”

En ese momento, la alumna señaló que no recibió apoyo, lo que refuerza las exigencias actuales de supervisión y rendición de cuentas sobre los recursos de seguridad.

La eventual intervención de las autoridades universitarias permitiría esclarecer las circunstancias de los traslados, verificar el cumplimiento de las funciones asignadas a las unidades y determinar si corresponde iniciar algún procedimiento administrativo. Mientras tanto, el caso sigue generando un llamado constante de la comunidad estudiantil para que la operación de seguridad se enfoque exclusivamente en proteger al campus.

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