En el marco del Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza, que se conmemora cada 17 de octubre, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer que 29.6% de la población en México vivía en pobreza multidimensional durante 2024. Esto equivale a 38.5 millones de personas con ingresos insuficientes para comprar alimentos, bienes y servicios necesarios y, al mismo tiempo, con al menos una carencia en sus derechos sociales.
La cifra representa casi a tres de cada 10 habitantes y confirma una mejora de fondo frente a 2016, cuando la proporción era de 43.2%. Entre esos dos años, el total de personas en pobreza multidimensional pasó de 52.2 millones a 38.5 millones, una reducción de 13.7 millones.
- Reducción de largo plazo: La pobreza multidimensional pasó de 43.2% en 2016 a 29.6% en 2024, lo que implicó 13.7 millones de personas menos en esta condición.
- Salud, la carencia al alza: El acceso a servicios de salud subió de 15.6% a 34.2%, afectando a 44.5 millones de personas, un aumento de 18.6 puntos porcentuales.
- Brechas estatales extremas: Chiapas registró la mayor pobreza multidimensional con 66%, mientras Baja California tuvo 9.9%, una diferencia de 56.1 puntos porcentuales.
Una trayectoria con altibajos
La evolución de la pobreza multidimensional en México no ha seguido una línea continua. El porcentaje bajó de 43.2% en 2016 a 41.9% en 2018, subió a 43.9% en 2020, descendió a 36.3% en 2022 y se ubicó en 29.6% en 2024. Este indicador combina el nivel de ingreso y el acceso a derechos sociales: una persona se encuentra en pobreza cuando sus recursos no alcanzan para cubrir sus necesidades y presenta al menos una carencia en educación, salud, seguridad social, vivienda o alimentación.
Salud, la carencia con mayor deterioro
El acceso a servicios de salud fue la carencia social que mostró el mayor aumento entre 2016 y 2024. En el último año analizado, 34.2% de la población carecía de este servicio, lo que equivale a 44.5 millones de personas, un incremento de 18.6 puntos porcentuales frente al 15.6% registrado ocho años antes.
En contraste, la carencia por acceso a la seguridad social disminuyó de 54.1% a 48.2% en el periodo, aunque todavía afectaba a 62.7 millones de personas en 2024. Las condiciones de vivienda mostraron mejoras: la población con carencia por calidad y espacios de la vivienda bajó de 12% a 7.9%, es decir, de 14.5 millones a 10.3 millones. En 2024, la proporción fue de 5.7% en zonas urbanas y 15.8% en zonas rurales.
La falta de servicios básicos en la vivienda también descendió de 19.2% a 14.1% entre 2016 y 2024. La brecha territorial permaneció amplia: el indicador afectó a 5.8% de la población urbana y a 43.8% de la población rural.
El sur y el norte en realidades opuestas
Las cifras por entidad mostraron diferencias extremas. Chiapas registró el porcentaje más alto de pobreza multidimensional en 2024, con 66%. Le siguieron Guerrero, con 58.1%; Oaxaca, con 51.6%; Veracruz, con 44.5%, y Puebla, con 43.4%. En el extremo opuesto estuvieron Baja California, con 9.9%; Baja California Sur, con 10.2%; Nuevo León, con 10.6%; Coahuila, con 12.4%, y Sonora, con 14.1%. La distancia entre Chiapas y Baja California fue de 56.1 puntos porcentuales.
En pobreza extrema, Chiapas también encabezó con 27.1%, seguido de Guerrero, con 21.3%; Oaxaca, con 16.3%; Veracruz, con 8.8%, y Puebla, con 7.3%. Los niveles más bajos se presentaron en Baja California, con 0.4%; Nuevo León, con 0.5%; Aguascalientes, con 0.6%; Coahuila, con 0.8%, y Colima, con 1%.
Pobreza extrema, carencias e ingreso
La pobreza extrema pasó de 8.7 millones de personas en 2016 a 7 millones en 2024. En términos porcentuales, descendió de 7.2% a 5.3%, aunque en 2020 había llegado a 8.5%, equivalente a 10.8 millones de habitantes. La pobreza moderada concentró a 31.5 millones de personas en 2024, es decir, 24.2% de la población.
Ese año, 32.5% de los habitantes no se encontraba en pobreza ni en condición de vulnerabilidad; 32.2% era vulnerable por carencias sociales y 5.8% por ingresos. La población con al menos una carencia social disminuyó de 68.5% a 61.7%, pero el promedio de carencias entre quienes vivían en pobreza subió de 2.2 a 2.5, y en pobreza extrema de 3.6 a 3.8.
El indicador de alimentación nutritiva y de calidad bajó de 21.9% a 14.4%. La proporción de población con ingresos inferiores a la línea de pobreza por ingresos pasó de 50.8% a 35.4%, mientras quienes estaban por debajo de la línea de pobreza extrema por ingresos pasaron de 14.9% a 9.3%.
Una conmemoración enfocada en la vivienda
El Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza fue institucionalizado por las Naciones Unidas en 1992 para promover la dignidad de las personas en pobreza, las políticas públicas integrales y la participación social. En 2026, la conmemoración adoptó el lema «Hogares seguros para todos», centrado en la vivienda adecuada como base para la seguridad, la participación y una vida digna.
El INEGI mantiene además una agenda de investigación sobre pobreza y desarrollo social, así como el Sistema de Información de Derechos Sociales, que complementa la medición multidimensional con datos sobre acceso efectivo y brechas de desigualdad en educación, salud, alimentación, vivienda y seguridad social. Con los nuevos resultados, la reducción sostenida de la pobreza convive con retos urgentes en salud, seguridad social y desigualdad territorial, en un escenario donde los datos estatales seguirán marcando la pauta de las políticas públicas.