Timbiriche 4: rivalidades y romances en la banda

Timbiriche 4: Thalía, Paulina Rubio y las disputas que marcaron la banda

Resumen: El cuarto episodio de la serie de Timbiriche en ViX reconstruye la llegada de Thalía, las tensiones con Paulina Rubio por el reparto de canciones y los romances juveniles de Sasha Sokol, Benny Ibarra, Mariana Garza y Eduardo Capetillo.

Creado: 2026-10-17 por

El cuarto capítulo de la serie de Timbiriche disponible en ViX coloca a Thalía, Paulina Rubio y Sasha Sokol frente a una etapa marcada por choques internos, romances juveniles y exigencias de imagen. La entrega revisa un periodo en el que las decisiones artísticas no eran simples asuntos de repertorio: también definían lealtades, jerarquías y heridas personales dentro del grupo.

  • La llegada de Thalía: el episodio regresa a 1986 y muestra que integrarse a una banda ya consolidada no fue un proceso terso.
  • Una canción como detonante: el reparto del tema “Mírame” permite entender las fricciones entre Thalía y Paulina Rubio.
  • Historias sentimentales: los acercamientos y rupturas de Sasha Sokol, Benny Ibarra, Mariana Garza y Eduardo Capetillo atraviesan el relato.

Thalía, Paulina y la pelea por “Mírame”

El episodio sitúa la acción en 1986, cuando Thalía aparece frente al espejo con un vestido de osos de peluche que usó en una presentación de aquellos años. Más que un guiño estético, la imagen marca el inicio de su incorporación a una agrupación que ya tenía códigos y vínculos formados.

De acuerdo con la serie, esa llegada no fue sencilla. Thalía debía encontrar un lugar entre compañeros que habían crecido juntos desde la infancia. Mientras tanto, Paulina Rubio comienza a cuestionarse su sitio en el grupo; al notar la aceptación que Thalía empieza a ganar, la convivencia se complica.

La producción contrasta el rango vocal de ambas intérpretes y deja claro que las decisiones musicales no se vivían como asuntos técnicos. Para los adolescentes de la banda, cantar una canción podía significar ocupar un espacio frente al público.

Las diferencias entre Thalía y Paulina aparecen en el episodio a partir de la disputa por canciones. Sin embargo, ambas han contado que los roces venían de antes. En una antigua entrevista con Yordi Rosado, Paulina Rubio aseguró que Thalía fue su amiga durante parte de su estancia en Timbiriche y negó que el distanciamiento se explicara por una competencia profesional.

“Era mi amiga”, dijo la intérprete.

En esa conversación, Paulina explicó que los conflictos tenían más relación con los novios y los afectos adolescentes que con querer ser la voz principal del grupo.

La serie retoma la fricción desde otro ángulo: la canción “Mírame”. Según el capítulo, el tema fue ofrecido primero a Paulina, quien lo rechazó porque no se sentía identificada. Finalmente, terminó en la voz de Alix Bauer. Ese dato muestra que los desencuentros alrededor de Thalía no eran un hecho aislado: cada decisión artística se mezclaba con amistades, relaciones y rivalidades dentro y fuera del escenario.

Sasha, Benny y otras historias de amor en la banda

Mientras las tensiones entre Thalía y Paulina ocupan una parte del capítulo, la serie viaja a Estados Unidos para mostrar el acercamiento entre Sasha Sokol y Benny Ibarra. En distintos momentos, Sasha ha confirmado que sus padres decidieron enviarla a estudiar a Estados Unidos al enterarse del noviazgo que ella mantenía con Luis de Llano.

El episodio también abre la puerta a otras historias sentimentales que marcaron al grupo. Una de ellas es la relación entre Mariana Garza y Eduardo Capetillo, que comenzó durante las funciones de Vaselina entre 1983 y 1984. En una entrevista con Montse y Joe, Mariana recordó que aquel noviazgo duró un año y siete meses y lo describió como una relación “muy tormentosa”.

La actriz contó que descubrió infidelidades de Capetillo con compañeras de la obra y que las experiencias acumuladas terminaron por llevarla a romper la relación. Años después, mientras Timbiriche preparaba el disco Timbiriche 7 , Mariana habló con el compositor Fernando Riba sobre esa historia. De esa conversación nació “Besos de Ceniza”, una canción que retrata a una joven que descubre una traición amorosa.

Para Mariana, interpretar ese tema implicaba volver a una herida que seguía cercana. Fue además la última canción que cantó con Timbiriche antes de dejar el grupo para dedicarse a la actuación. El capítulo deja ver que la agrupación no era únicamente un proyecto musical: en su interior convivían alianzas, celos, noviazgos y disputas que transformaban cada decisión artística en un episodio personal.

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