La antigua sede de la Embajada de México en Guatemala se convirtió nuevamente en un espacio de memoria y agradecimiento. Autoridades de ambos países develaron una placa conmemorativa para recordar el asilo que ese inmueble ofreció a cientos de guatemaltecos tras el golpe de Estado de 1954.
- Reconocimiento binacional: México y Guatemala honraron la antigua sede diplomática que sirvió como refugio después del derrocamiento del gobierno de Juan Jacobo Árbenz.
- Cientos de protegidos: El lugar recibió al expresidente Árbenz y a más de 300 guatemaltecos que buscaban protección.
- Relación vigente: El homenaje se enmarca en la cooperación entre los gobiernos de Claudia Sheinbaum y Bernardo Arévalo.
Un acto de memoria en la antigua sede diplomática
El acto fue encabezado por el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, acompañado por el secretario de Relaciones Exteriores de México, Roberto Velasco Álvarez, y el canciller guatemalteco Carlos Ramiro Martínez. Durante la ceremonia se recordó que, tras el derrocamiento del gobierno de Juan Jacobo Árbenz, las instalaciones diplomáticas mexicanas recibieron al expresidente y a más de 300 guatemaltecos que buscaban resguardo.
El homenaje también reconoció a las generaciones que hallaron en México la oportunidad de reconstruir su vida y que contribuyeron al desarrollo social, político y cultural del país. La cancillería mexicana destacó que este legado permanece como base para fortalecer la cooperación entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el mandatario guatemalteco.
“El asilo representa uno de los principios fundamentales de la política exterior mexicana”, sostuvo Roberto Velasco Álvarez.
Velasco transmitió a Arévalo el saludo de la presidenta mexicana y subrayó que los vínculos entre ambos pueblos existían incluso antes de la conformación de sus Estados modernos. Asimismo, recordó que México abrió sus puertas a quienes vieron amenazada su libertad, como ocurrió con los refugiados españoles en 1939 y con los ciudadanos guatemaltecos que acudieron a la embajada después del golpe de 1954.
Guatemala reconoce el papel de México en su historia
Carlos Ramiro Martínez señaló que la antigua sede diplomática fue testigo de momentos decisivos para Guatemala, debido a su cercanía con el Palacio Nacional. El canciller guatemalteco también reconoció la participación de México en la promoción del diálogo que condujo a la firma de los Acuerdos de Paz guatemaltecos, cuyo 30 aniversario se conmemora este año.
Bernardo Arévalo agradeció la solidaridad mexicana y recordó su propia historia familiar como hijo de una persona exiliada en México.
“La placa representa un acto de memoria, gratitud, amistad y hermandad entre ambos países”, consideró el mandatario guatemalteco.
El presidente destacó que la frontera compartida no debe entenderse como una división, sino como un punto de unión entre pueblos, y añadió que la relación bilateral debe traducirse en acciones concretas que permanezcan más allá de los gobiernos actuales.
La voz de las familias exiliadas
En representación de las familias que vivieron el exilio, Columba Sagastume agradeció a México por recibir a sus padres y permitirles continuar su desarrollo personal y profesional. Relató que, en aquellos días, la embajada se llenó de guatemaltecos que dormían en pasillos, patios, la cocina y el suelo, pero que encontraron un lugar seguro.
“La solidaridad de 1954 sigue presente en las familias que pudieron crecer y transmitir su historia a nuevas generaciones”, afirmó Sagastume.
Finalmente, evocó la memoria de Hugo René Sagastume, maestro y radio técnico originario de Chiquimula, y destacó que la fraternidad entre los pueblos puede convertirse en un refugio frente a la adversidad.