La preparación de Canelo Álvarez para su pelea del próximo 31 de octubre en Riad, Arabia Saudita tomó un rumbo distinto. Además de ajustar su acondicionamiento físico, el boxeador mexicano decidió entrenar con integrantes del equipo de Oleksandr Usyk, su amigo y campeón ucraniano, para sumar herramientas antes de enfrentar a Christian Mbilli por el título mundial supermediano del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).
- Preparación con el equipo de Usyk: Canelo se acercó al gimnasio del ucraniano y recibió métodos de fuerza y acondicionamiento adaptados a lo que pide Eddy Reynoso.
- Horario límite en Riad: el mexicano habló con Turki Alalshikh para que su combate no se programe más tarde de la medianoche o la una de la madrugada.
- Regreso como retador: volverá al ring sin la condición de campeón, tras perder el título indiscutido de los supermedianos frente a Terence Crawford y someterse a una cirugía en el codo.
La amistad con Usyk y una preparación distinta
En una entrevista con The Ring, Saúl Álvarez explicó que la relación con Oleksandr Usyk no es nueva. Ambos conversan cada vez que coinciden y esa cercanía permitió que el equipo del ucraniano le abriera las puertas de su gimnasio. El tapatío señaló que el acercamiento le permitió conocer otras formas de trabajo, sobre todo en fuerza y acondicionamiento físico, áreas que considera valiosas para su siguiente presentación.
“Usyk y yo siempre hemos sido muy buenos amigos y hablamos cada vez que nos vemos. Nos llevamos bien. Vi muchos videos y pregunté. Me dieron acceso al gimnasio y se los agradezco mucho. Me enseñan muchas cosas y aprendo muy rápido. Me gusta, lo disfruto y me siento muy bien. En fuerza y acondicionamiento físico estoy aprendiendo cosas nuevas. Se los agradezco porque están poniendo toda su energía en mí y hacen todo en función de lo que Eddy Reynoso necesita para el boxeo”.
El campamento se instaló en España, con la colaboración del grupo de trabajo del ucraniano. Canelo detalló que los ejercicios se adaptaron a las necesidades de su entrenador Eddy Reynoso, mientras el equipo concentró la labor en fortalecer las condiciones para competir en la división de los supermedianos.
La lección de la última función en Riad
La decisión de llegar con más anticipación también responde a lo ocurrido en su pelea anterior en esa sede. El jalisciense recordó que, cuando enfrentó a William Scull, su salida al ring se prolongó hasta cerca de las seis de la mañana. Esa jornada le provocó una sensación física inusual y afectó su descanso, por lo que decidió buscar un ajuste en la logística de la próxima función.
Álvarez relató a The Ring que habló con Turki Alalshikh para establecer un límite de horario. La petición es que su combate no comience después de las 12:00 o la 1:00 de la madrugada. El objetivo es evitar que la hora de presentación influya otra vez en su respuesta corporal.
“Fue una experiencia muy mala, eran las seis de la mañana y me sentía realmente extraño. Hablé con Turki y le dije que no más tarde de las 12 o la una de la madrugada. No sé, porque no quiero experimentar lo mismo que viví la última vez. La última vez que peleé allí fue muy difícil para mí, y ahora lo entiendo. Aprendí sobre el sistema nervioso. Se necesitan como 21 días para adaptarse. Por eso vinimos aquí”.
Con base en lo aprendido sobre el sistema nervioso, Canelo calculó que el proceso de adaptación al nuevo huso horario toma alrededor de 21 días. Por esa razón, su equipo optó por instalarse con antelación en Riad, antes del choque contra Mbilli.
Un combate con otro significado
El regreso de Canelo tendrá un matiz distinto al de sus apariciones recientes. Después de varios años, no llegará al ring como campeón, sino como retador. En septiembre pasado perdió el campeonato indiscutido de los supermedianos frente a Terence Crawford, y a ese resultado se sumó una cirugía en el codo, otro episodio en el camino hacia su próxima pelea.
La relación con Usyk, que empezó por admiración profesional, se transformó en una colaboración durante la etapa de entrenamiento. Para Canelo, sumar esos métodos y controlar la logística en Riad puede marcar la diferencia en un combate que representa, al mismo tiempo, una oportunidad de reivindicación y una prueba física exigente.