IMSS: calorías del pan de muerto

IMSS revela las calorías de una pieza de pan de muerto y cómo disfrutarla sin excederse

Resumen: El Instituto Mexicano del Seguro Social detalla el aporte energético del pan de muerto y recomienda porciones moderadas, acompañarlo con café o té sin azúcar y preferir versiones sin relleno.

Creado: 2026-10-20 por

Con la llegada del Día de Muertos, el pan de muerto vuelve a ocupar un lugar central en mesas y ofrendas de México. Ante el aumento en su consumo, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) difundió un cálculo detallado sobre cuántas kilocalorías contiene una pieza tradicional y qué porción puede disfrutarse sin comprometer la salud.

  • Entre 400 y 417 kilocalorías: una porción de 100 gramos de pan de muerto con azúcar y sin relleno concentra una carga energética considerable para su tamaño.
  • Media pieza, la medida sugerida: la nutrióloga del IMSS, Itzel Valtierra Martínez, recomienda consumir alrededor de 50 gramos para quedar cerca de 200 kilocalorías.
  • Rellenos y bebidas dulces disparan el consumo: crema, nata, chocolate, atole o champurrado elevan calorías, azúcares y grasas saturadas.

Cuántas calorías aporta la versión tradicional

De acuerdo con el IMSS, una porción de 100 gramos de pan de muerto con azúcar y sin relleno aporta entre 400 y 417 kilocalorías. La variación, aunque pequeña, responde a las diferencias entre las fuentes consultadas y a que el contenido energético final depende del peso y tamaño de cada pieza.

Si se toma como referencia una pieza individual de tamaño promedio, la cifra más citada es de 400 kilocalorías. Ese número sirve para dimensionar el impacto del alimento: para una persona con sobrepeso u obesidad, cuyo requerimiento diario ronda las mil 500 kilocalorías, una sola pieza cubre más de la cuarta parte de la energía necesaria en toda la jornada.

La institución aclara que las necesidades calóricas varían según las características de cada persona, por lo que la cifra de mil 500 no debe interpretarse como una meta universal, sino como un indicador de referencia dentro de las recomendaciones nutricionales.

Cómo disfrutarlo sin excederse

Para quienes quieren mantener la tradición sin un exceso calórico significativo, la nutrióloga Itzel Valtierra Martínez plantea una opción sencilla: consumir media porción, equivalente a unos 50 gramos si se parte de una pieza de 100 gramos. Con esta medida, el aporte baja a aproximadamente 200 kilocalorías.

Esa media pieza de tamaño chico puede acompañarse con una taza de café o té sin azúcar. Como estas bebidas prácticamente no suman energía, el consumo conjunto se mantiene en alrededor de 200 kilocalorías en total.

El IMSS recomienda alejarse de las opciones más tradicionales de bebida, como el chocolate caliente, el atole o el champurrado. Aunque forman parte de las costumbres de la fecha, su contenido de azúcar añadida puede multiplicar el aporte energético de la merienda. La advertencia no busca eliminar estas bebidas, sino subrayar que su consumo junto con el pan debe considerarse dentro del balance calórico general del día, sobre todo en quienes ya vigilan su ingesta por motivos de salud.

Rellenos, ofrendas y cuidados especiales

En los últimos años, las panaderías han popularizado versiones de pan de muerto rellenas de crema, nata o chocolate, o cubiertas con galletas. El IMSS advierte que estos ingredientes adicionales pueden elevar de manera importante el contenido de calorías, azúcares y grasas saturadas; una pieza que parte de 400 kilocalorías puede superar ese valor con facilidad.

Por ello, la sugerencia es reservar esas presentaciones para ocasiones especiales y preferir, cuando sea posible, las versiones tradicionales sin relleno, que permiten un mejor control de la energía consumida por porción.

El pan no es el único foco de atención durante la temporada. El Instituto señaló que otros alimentos y bebidas presentes en las ofrendas de Día de Muertos también pueden contener cantidades importantes de calorías y azúcares, como el atole, las bebidas azucaradas y los dulces típicos, incluidas las calaveritas de azúcar o chocolate. Como alternativa, la institución invita a aprovechar las frutas de temporada que también forman parte de las ofrendas, entre ellas las mandarinas, las guayabas y las jícamas, para mantener la celebración sin sumar un exceso de energía.

Finalmente, el IMSS dirige una advertencia particular a quienes viven con enfermedades crónicas. Aconseja consumir estos productos con moderación y, en algunos casos, evitarlos por completo, debido al riesgo de descompensar padecimientos como diabetes, hipertensión y dislipidemias. Para este grupo, el control de porciones no es solo una recomendación de bienestar, sino una medida que puede influir directamente en el manejo de su condición durante los festejos.

La recomendación final del IMSS es clara: disfrutar el pan de muerto no tiene por qué traducirse en un descontrol calórico. Elegir porciones pequeñas, bebidas sin azúcar y frutas de temporada permite conservar el sabor de la celebración mientras se protege la salud, especialmente en una temporada donde conviven la tradición y los excesos.

Últimas noticias