La consolidación de los vehículos eléctricos en México ya no depende únicamente de la comercialización de unidades: el siguiente obstáculo está en la disponibilidad de puntos de carga para quienes no tienen un espacio propio ni pueden colocar un cargador en su vivienda. Mientras la red privada concentra la mayor parte de las conexiones, la infraestructura pública todavía se mantiene en niveles reducidos, lo que advierte sobre una posible brecha en la electromovilidad.
- Red privada dominante: más de 56 mil conexiones de carga privadas, incluidas alrededor de 45 mil en viviendas, frente a cerca de 4 mil 600 públicas.
- Obstáculos residenciales: departamentos, edificios multifamiliares y viviendas de alquiler suelen carecer de cochera, permisos o capacidad eléctrica para instalar cargadores.
- Ruta propuesta: especialistas plantean una red pública inteligente e interoperable, apoyada en centros comerciales, oficinas y corredores urbanos.
Un desequilibrio entre carga privada y pública
De acuerdo con el Barómetro de Electromovilidad: Estatus al primer semestre de 2026, en México existen más de 56 mil conexiones de carga en la red privada, de las cuales alrededor de 45 mil corresponden a cargadores instalados en viviendas. En contraste, la infraestructura pública registra aproximadamente 4 mil 600 conexiones.
La diferencia refleja una condición que puede limitar la adopción de vehículos eléctricos: una parte importante de los usuarios depende de la posibilidad de cargar sus unidades en casa, una alternativa que no está disponible para todos. Esto se nota especialmente en las grandes ciudades, donde numerosos habitantes residen en condominios verticales o en inmuebles rentados.
Por qué no todos pueden cargar en casa
Las restricciones de espacio en departamentos, edificios multifamiliares o viviendas de alquiler dificultan contar con una cochera individual. A ello se suman la necesidad de permisos de propietarios, administradores o vecinos, la capacidad eléctrica insuficiente en algunos inmuebles, las adecuaciones técnicas especializadas y la falta de previsión en edificios diseñados sin contemplar varios cargadores. Comprar un automóvil eléctrico no garantiza disponer de un espacio adecuado para cargarlo en casa, un obstáculo que se acentúa en las principales ciudades del país.
En palabras de Luis Antonio Osorio, director comercial de Enerlink México:
La electromovilidad no debe depender de que cada conductor tenga una casa con estacionamiento propio o las condiciones necesarias para instalar un cargador.
El especialista plantea la necesidad de desarrollar un ecosistema de carga inteligente e interoperable que permita combinar la red pública, las estaciones de servicio híbridas y los puntos ubicados en zonas urbanas para facilitar el acceso a la energía.
Hacia una red pública planificada y accesible
Los centros comerciales, supermercados, estacionamientos, oficinas y corredores urbanos pueden desempeñar un papel relevante en la expansión de la infraestructura. Estos espacios permiten aprovechar los periodos en que los vehículos permanecen estacionados para realizar recargas, siempre que dispongan de equipos adecuados, capacidad eléctrica suficiente y condiciones de acceso para los usuarios.
Sin embargo, ampliar la red pública no depende únicamente de instalar más cargadores. También requiere identificar las zonas donde existe mayor demanda, determinar la potencia necesaria y considerar los recorridos habituales de los conductores.
Las necesidades de quienes dependen de la infraestructura pública son distintas de las de los propietarios que cargan sus vehículos durante varias horas en casa. Mientras estos últimos pueden programar la recarga por la noche, quienes carecen de un punto residencial necesitan encontrar estaciones disponibles, confiables y ubicadas cerca de sus actividades cotidianas.
Por ello, la distribución de los equipos y la experiencia de uso se convierten en factores determinantes para que la carga pública funcione como una alternativa práctica y no solamente como un complemento de la infraestructura doméstica. Osorio señala que los participantes del sector deben trabajar en una red que responda a distintos perfiles de usuario y que considere tanto la ubicación de los cargadores como las condiciones en que las personas utilizan estos servicios.
Evitar una transición desigual
La desigualdad en el acceso a la infraestructura puede provocar que la transición hacia los vehículos eléctricos avance a diferentes velocidades, dependiendo del tipo de vivienda y de las posibilidades económicas y técnicas de cada conductor.
Si contar con estacionamiento propio y un cargador doméstico se convierte en una condición indispensable para utilizar esta tecnología, las personas que viven en departamentos o rentan una propiedad podrían enfrentar mayores dificultades para incorporarse a la electromovilidad.
Para ello, será necesario combinar infraestructura pública y privada, sistemas de gestión inteligente de la energía y soluciones interoperables que faciliten el uso de distintos puntos de carga. En el caso de Enerlink, el siguiente paso consiste en construir un ecosistema que atienda tanto a quienes pueden recargar sus vehículos en casa como a quienes necesitan hacerlo fuera de ella.
La expansión de la electromovilidad no termina con la comercialización de automóviles eléctricos: también requiere garantizar condiciones para que sus propietarios puedan usarlos de manera cotidiana, sin que el lugar donde viven determine sus posibilidades de acceso a la carga.