El sector exportador mexicano enfrenta la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) con confianza ante los aranceles, pero con la certeza de que la apertura comercial sin gravámenes quedó en el pasado. Durante el Foro Económico Francia-México, empresarios, negociadores y diplomáticos analizaron los cambios en las cadenas de producción y plantearon fortalecer los lazos con Europa como una vía para mantener la competitividad del país.
- Postura del sector: Sergio Contreras, presidente del Comce, afirmó que no volverá un esquema de arancel cero en todas las actividades económicas.
- Negociación en curso: México y Estados Unidos revisan reglas de origen automotrices, acero, aluminio y seguridad económica desde mayo.
- Apuesta europea: El foro destacó la necesidad de diversificar relaciones comerciales y aprovechar las capacidades manufactureras mexicanas.
Empresarios descartan un regreso al libre comercio total
Sergio Contreras, presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce), sostuvo que las condiciones del mercado internacional cambiaron y obligan a México a prepararse para operar bajo nuevas reglas. En entrevista posterior a su participación en el encuentro, el representante empresarial fue enfático sobre la postura del sector.
“No nos espantan los aranceles. Para nada”, aseguró Contreras.
Sin embargo, reconoció que el país ya no podrá recuperar una apertura total en todas las industrias y advirtió que algunos sectores mantendrán gravámenes.
“A arancel cero no vamos a llegar en ciertos sectores. Que quede clarito”, señaló.
Ante las medidas propuestas por Estados Unidos, consideró que México debe evaluar sus consecuencias y responder con argumentos técnicos durante la revisión del T-MEC. Aunque anticipó que el acuerdo continuará vigente, estimó que funcionará bajo una nueva dinámica estratégica.
Revisión del T-MEC y condicionantes de Washington
Juan Carlos Baker, exnegociador del tratado y socio fundador de Ansley Consultores Internacionales, coincidió en que México mantiene disposición para negociar una reducción de los gravámenes, pero recordó que el resultado dependerá de las condiciones que establezca Washington.
En el mismo foro, Altagracia Gómez, coordinadora del consejo asesor que vincula al sector privado con el Gobierno mexicano, defendió el derecho de los países a impulsar su manufactura y proteger actividades estratégicas. La funcionaria puntualizó que “no toda política industrial es política proteccionista”.
Desde mayo, México y Estados Unidos mantienen conversaciones bilaterales relacionadas con la revisión del T-MEC, incluidos temas como las reglas de origen automotrices, el acero, el aluminio y la seguridad económica. El país enfrenta aranceles y amenazas comerciales desde el regreso del presidente Donald Trump a la Casa Blanca, en enero de 2025. Además, el tratado entró en una etapa de revisiones anuales hasta 2036, después de que Washington rechazara extenderlo por otros 16 años el pasado 1 de julio.
Europa como alternativa comercial
Manuel Escobedo, empresario participante en el foro, aseguró que las tensiones comerciales obligan a México a diversificar sus relaciones económicas y profundizar la cooperación con naciones europeas mediante inversiones conjuntas, proveedores y proyectos manufactureros.
La embajadora de Francia en México, Delphine Borione, presentó a su país como una alternativa comercial basada en una relación de beneficio mutuo, frente a los modelos que plantean las relaciones económicas como una competencia en la que una parte gana y otra pierde.
Los asistentes al encuentro señalaron que México puede funcionar como un puente entre Norteamérica y Europa si aumenta el contenido nacional de sus exportaciones, fortalece a las pequeñas y medianas empresas y mejora las condiciones de energía, infraestructura, seguridad y certidumbre regulatoria.
El reto para el sector exportador mexicano será equilibrar la presión arancelaria de Washington con una agenda de diversificación comercial que exige inversión, mayor contenido regional y una coordinación más estrecha entre el sector privado y el gobierno. Mientras el T-MEC avanza en sus revisiones anuales, la construcción de puentes con Europa aparece como una estrategia para reducir la dependencia de un solo mercado y fortalecer la posición negociadora del país.