El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, llegó este miércoles a Palacio Nacional para reunirse con la presidenta Claudia Sheinbaum, después de que la mandataria confirmara en su conferencia matutina que el gobierno federal aportará recursos para atender la crisis de agua contaminada en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG).
Sheinbaum detalló que el día anterior se reunió con el director de Conagua, Efraín Morales, y que habría una nueva revisión mayor con el gobierno de Jalisco. La mandataria indicó que el gobierno federal aportaría los recursos y que se buscaría obtenerlos sin endeudamiento, en apoyo a dos millones de habitantes de la ZMG.
- Recursos federales sin deuda: La Federación aportará recursos y buscará la vía para conseguirlos sin endeudamiento.
- Esquema mixto por plazos: Jalisco asumirá la potabilización y el saneamiento de corto plazo, mientras que la Federación financiará obras estructurales de largo plazo.
- Sin privatización: El gobernador enfatizó que no se privatizará nada y que no habrá recursos contratados como deuda para las obras.
“Agradezco mucho a la Presidenta, tenemos un acuerdo por el bien de Jalisco”
En su cuenta de X, Lemus añadió que el diálogo y la propuesta, y no la confrontación, “es lo que trae resultados” para la población.
Un esquema mixto con plazos diferenciados
En un video difundido tras el anuncio, el gobernador agradeció que la presidenta escuchara la propuesta estatal y le diera forma. Explicó que el acuerdo es mixto: ambos gobiernos aportarán montos similares, aunque con una división por plazos.
Obras de corto plazo a cargo de Jalisco
- Ampliación y modernización de la planta potabilizadora número uno, con una inversión de aproximadamente 7 mil 500 millones de pesos.
- Construcción del bypass que llevará agua desde La Calera hasta esa planta.
- Nuevos sistemas de colectores para evitar descargas ilegales al canal y la presa de Las Pintas.
De acuerdo con Lemus, estas obras sumarían entre 10 mil y 12 mil millones de pesos.
Obras de largo plazo a cargo de la Federación
- Acueducto Sustituto de Chapala.
- Obras complementarias de El Zapotillo.
El gobernador calculó que ese paquete costaría entre 12 mil y 13 mil millones de pesos, cifra que coincide con la mencionada por la presidenta, y que su construcción tardaría entre dos y tres años.
Meses de tensión y movilización ciudadana
El anuncio se produce después de meses de tensión política y movilizaciones sociales. La ZMG, la tercera más grande del país con más de 5.1 millones de habitantes, enfrenta una severa crisis de agua contaminada que ha enfermado a habitantes. El domingo 11 de octubre, una movilización para exigir agua de mejor calidad terminó con enfrentamientos y detenciones.
El 6 de octubre, Lemus había anunciado que dejaría de usar el agua de la Presa Las Pintas y del antiguo sistema Chapala, lo que implicaría una menor distribución durante los meses siguientes, con un racionamiento de al menos seis meses en una primera etapa.
Antes del acuerdo, Lemus había planteado a la presidenta un modelo de Construcción, Mantenimiento, Rehabilitación y Operación (CMRO) con participación del sector privado. Sheinbaum respondió que no estaba de acuerdo en respaldar una privatización del servicio y que el problema debía resolverse con recursos comunes. El gobernador sostuvo que el agua no se iba a privatizar.
Lemus también había señalado que la primera propuesta del Presupuesto de Egresos de la Federación 2027 no contemplaba recursos para proyectos hídricos de Jalisco.
Próximas definiciones con Conagua
Tras la reunión, el gobernador informó que sostendrá encuentros con Conagua la tarde de este miércoles y la mañana del jueves para definir todos los recursos. En esas mesas se precisarán el monto final de cada obra, el calendario de ejecución y la fuente de los fondos.
Por ahora, Lemus describió el acuerdo como una complementación entre ambos niveles de gobierno: Jalisco enfocado en la potabilización y el saneamiento de corto plazo, y la Federación en las obras de largo plazo.
El pacto representa un giro frente al desencuentro de las semanas previas y convierte una demanda ciudadana urgente en un esquema de financiamiento público. La definición de montos y calendarios con Conagua será clave para comprobar si la promesa de agua limpia se traduce en obras con fechas concretas y metas verificables.