La Feria de la Tripa se instalará el domingo 1 y el lunes 2 de noviembre de 2026 en el Pueblo Peñón de los Baños del Tepetzinco, frente al Panteón Histórico del Pueblo, como parte de la celebración del Día de Muertos en la alcaldía Venustiano Carranza. Sobre la calle Soles, los asistentes podrán comprar tripa de pollo y de res en taco o por kilo, además de recorrer el panteón que da nombre al barrio.
- Fechas y horario: Domingo 1 y lunes 2 de noviembre de 2026, desde las 12:00 horas y durante la tarde.
- Menú principal: Tripa de pollo y de res al natural o enchilada, con verdura, cebolla y cilantro.
- Otros antojitos: Tlacoyos, quesadillas de guisados y productos de temporada de Día de Muertos.
- Venta: En taco o por kilo.
- Ubicación: Calle Soles, frente al Panteón Histórico del Pueblo, en Peñón de los Baños, Venustiano Carranza.
El evento abre a las 12:00 horas y la venta se extiende durante la tarde de ambos días. El cartel oficial fue difundido por la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes del Gobierno de la Ciudad de México (SEPI) a través de su perfil de Instagram. Los puestos se colocan a unos metros de la entrada del cementerio, lo que convierte la feria en una parada obligada para quienes visitan a sus familiares en estas fechas.
La tripa se cocina generalmente sobre comal y se sirve de varias formas, al natural o enchilada, acompañada de verdura, cebolla y cilantro. El Peñón de los Baños concentra además algunas de las taquerías de tripa más reconocidas de la Ciudad de México.
Una tradición que nace en el barrio
La tripa de pollo no es una novedad en la zona. Forma parte del menú tradicional del Carnaval del Peñón, celebrado desde hace más de cien años días antes del Miércoles de Ceniza, donde se sirve junto con tacos de charales y mole en salsa verde. El platillo también aparece en otra de las grandes tradiciones del barrio: la representación de la Batalla del 5 de Mayo, que este año cumplió 163 aniversario.
Durante el recorrido, las familias abren las puertas de sus casas para repartir a vecinos y visitantes mole, tripas de pollo o de pato, una costumbre que las propias amas de casa describen como “comida común” en esas fechas.
Cómo llegar en metro, camión o caminando
La estación de metro más cercana es Hangares, de la Línea 5, a unos ocho minutos caminando. También se puede usar la estación Terminal Aérea, de la misma línea, ubicada a cinco minutos del Peñón de los Baños.
Desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el trayecto a pie toma alrededor de 15 minutos saliendo por el andén de Pantitlán de la Terminal 1. En camión, las rutas 3, 4, 20A, 20B y 115 tienen paradas cercanas al pueblo.
Quienes lleguen en auto pueden tomar como referencia el Circuito Interior y la avenida Oceanía, a unas calles del panteón donde se instala la feria. Cerca del recinto también se ubican la Iglesia de los Santos Reyes y el mercado del Peñón de los Baños, puntos de referencia adicionales para orientarse en la zona.
El taco de tripa: origen y arraigo en la capital
Tradicionalmente la tripa se limpia, cuece y fríe en su propia grasa hasta quedar dorada por fuera y tierna por dentro. El taco de tripa tiene un origen de aprovechamiento: durante la Colonia y los primeros años de México independiente, los sectores populares consumían las vísceras que las clases altas descartaban del ganado, una práctica que con el tiempo se refinó hasta convertirse en platillo propio.
El taco como tal nació en el siglo XIX en haciendas y mataderos del país, donde los trabajadores se quedaban con las partes menos valoradas de reses y cerdos. A principios del siglo XX la preparación llegó a barrios como Tepito, al Mercado de San Juan y a La Merced, zonas de la Ciudad de México donde todavía se vende.
La técnica más extendida en la capital consiste en ablandar y limpiar la tripa para después freírla en manteca hasta que quede crujiente por fuera y suave por dentro, acompañada de salsa, cebolla y cilantro picados. Cada región del país tiene su propia variante: en Jalisco se sirve con salsa cremosa y aguacate, mientras en Sonora se acompaña con salsa de jitomate picante y rábanos.
El panteón y el pueblo que mantienen viva la tradición
El Panteón del Pueblo Peñón de los Baños se construyó en 1908 con mano de obra de los propios vecinos, luego de que en 1883 la comunidad gestionara el primer permiso para un cementerio en la zona. Hoy tiene menos de dos hectáreas y alberga más de 3,000 cuerpos, enterrados de forma vertical ante la falta de espacio.
El cerro sobre el que se asienta, conocido en náhuatl como Tepetzinco o “el cerrito”, era un islote del antiguo Lago de Texcoco y sitio de retiro de gobernantes mexicas como Moctezuma y Nezahualcóyotl, quienes acudían a sus manantiales de aguas termales para rituales de purificación. La construcción del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, inaugurado en 1952, modificó el entorno y dejó al panteón prácticamente escondido entre pistas y hangares, tras la expropiación de terrenos del pueblo para la obra.
El Peñón de los Baños es, junto con el Pueblo de Magdalena Mixhuca, uno de los dos pueblos originarios reconocidos en la alcaldía Venustiano Carranza. Antes de la llegada de los españoles, el poblado formaba parte de Tlatelolco y funcionaba como punto de recreación para los gobernantes mexicas gracias a sus manantiales de aguas termales. Esa continuidad territorial e identitaria, sostenida incluso después de la desecación del lago y la urbanización del siglo XX, es lo que sustenta su reconocimiento oficial como pueblo originario.
La organización social del Peñón se mantiene dividida en tres barrios: Los Tres Reyes Magos, La Ascensión y Nuestra Señora del Carmen, cada uno con su propia fiesta patronal. Esa estructura comunitaria es la misma que hoy organiza la Feria de la Tripa, el Carnaval y la representación del 5 de Mayo, tradiciones que los vecinos transmiten de generación en generación pese al cerco urbano del aeropuerto capitalino.
La cita gastronómica se convierte así en una puerta de entrada a la memoria culinaria y comunitaria de uno de los pueblos originarios de la capital. Para los asistentes, la Feria de la Tripa combina la visita al panteón, la convivencia con las familias del barrio y la degustación de uno de los antojitos más arraigados de la zona, en plena celebración de Día de Muertos.