El asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, Michoacán, ocurrido hace casi un año, no fue un crimen político ni ideológico, sino el desenlace de una pugna directa entre dos organizaciones criminales por el control de esa plaza. Así lo planteó el periodista Jesús Lemus, especializado en crimen organizado, durante el más reciente episodio del podcast Narcomundo, que conduce junto con el también periodista y escritor José Luis Montenegro.
- Disputa criminal: Lemus ubica el homicidio como resultado del choque entre Los Caballeros Templarios y el CJNG en Uruapan.
- Señalamiento directo: El comunicador afirma que declaraciones de actores del crimen organizado colocan a Manzo del lado de Los Caballeros Templarios.
- Versión oficial: La Fiscalía de Michoacán atribuye el asesinato a una represalia por las acciones de seguridad del edil, con un avance del 90% en las indagatorias.
Una plaza de Uruapan en disputa
En su análisis, Lemus sostuvo que el caso de Manzo es “la punta del iceberg” de la relación entre grupos políticos y criminales en Michoacán. Explicó que no se trató de un ataque vinculado a una lucha política, a una ideología o a actores políticos, y rechazó la idea de que al alcalde lo hubieran asesinado por tener un principio político o por un proyecto de transformación nacional.
“El asesinato de Carlos Manzo es resultado de la confrontación de dos grupos criminales”, sostuvo Lemus.
De acuerdo con el periodista, la confrontación se da entre células del Cártel de los Caballeros Templarios, que controlan la plaza de Uruapan, y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que busca posicionarse en esa ciudad. En ese escenario, Manzo habría estado del lado de Los Caballeros Templarios.
“Lo que podemos asegurar es que Carlos Manzo es el resultado de una confrontación entre las células del Cártel de los Caballeros Templarios, que están controlando la plaza de Uruapan, y el Cártel Jalisco Nueva Generación, que quieren llegar y se posicionan a la plaza de Uruapan”, señaló.
Las voces del crimen organizado citadas por Lemus
Jesús Lemus insistió en que no se trata de una afirmación personal: mencionó testimonios de distintos actores del crimen organizado. Entre ellos, La Quiringua, exsocio del cártel de Los Caballeros Templarios, quien reconoce que Carlos Manzo actuaba como operador político dentro de esa organización.
“No lo digo yo, ahí están las declaraciones de La Quiringua, que fue uno de los socios del cártel de Los Caballeros Templarios, que reconoce que Carlos Manzo actuaba como operador político dentro del cártel de Los Caballeros Templarios”, expuso.
También citó a Ramón Álvarez Ayala, alias R1, miembro del CJNG, acusado de ser el autor intelectual del homicidio, quien sostiene que el crimen se trató justamente de un conflicto por el control de plazas. A su vez, Servando Gómez Martínez, alias La Tuta, refiere que Manzo tenía relación con el grupo templario desde la parte empresarial, como cara visible de ese sector.
Para Lemus, estas declaraciones demuestran que Manzo estaba de un lado en la confrontación entre cárteles de las drogas. Además, consideró que el caso del alcalde es solamente la punta del iceberg de cómo en Michoacán los grupos políticos están aliados con grupos criminales.
La postura de la Fiscalía de Michoacán
El pasado 16 de octubre, la Fiscalía General del Estado (FGE) de Michoacán presentó su propia línea de investigación. Según el vicefiscal Israel Vega Rodríguez, la célula responsable actuó como represalia contra las acciones de seguridad del edil, en particular contra un líder delictivo. La principal línea del móvil es la represalia de la delincuencia organizada, entre ellas la detención del presunto jefe delincuencial René N., alias El Rino.
“Hasta el día de hoy, las diligencias ministeriales y los trabajos de inteligencia han permitido establecer como principal línea del móvil del crimen una represalia de la delincuencia organizada por las acciones de seguridad emprendidas en Uruapan por el edil, entre ellas la detención del presunto jefe delincuencial René N., alias El Rino”, señaló.
El Rino fue detenido en Uruapan el 27 de agosto de 2025. En su momento, Carlos Manzo lo señaló como presunto jefe de plaza del CJNG en la ciudad. El vicefiscal informó que las indagatorias registran un avance del 90% y que se han logrado más de 30 detenidos.
Dos lecturas de un mismo caso
El planteamiento de Jesús Lemus no contradice la versión oficial, pero aporta una lectura más profunda: para el periodista, Manzo no fue una víctima de la política, sino una pieza dentro de una guerra entre cárteles por el control territorial de Uruapan. Mientras la Fiscalía avanza en las investigaciones y suma detenciones, las declaraciones citadas en Narcomundo reavivan el debate sobre la relación entre el poder local y las organizaciones criminales en Michoacán.