Washington planteó en fechas recientes a México la posibilidad de que agentes de seguridad estadounidenses acompañaran operativos antinarcóticos dentro del territorio nacional. El objetivo, según The New York Times, era lograr un resultado visible en seguridad previo a la jornada electoral intermedia del 3 de noviembre.
- Propuesta operativa: El memorando planteaba que personal estadounidense tomara parte en acciones conjuntas contra grupos criminales en México.
- Más inteligencia: Se buscaba incrementar el intercambio de información entre los dos países.
- Rechazo mexicano: La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que ese tipo de intervención quebrantaría la soberanía nacional.
- Motivación electoral: La administración de Donald Trump quería mostrar un logro contra el narcotráfico ante la cercanía de los comicios.
Washington y el calendario electoral
La presión de la Casa Blanca se incrementó por razones internas. Encuestas proyectaban que el Partido Republicano podría quedarse sin la mayoría en el Congreso debido al malestar ciudadano por el encarecimiento del combustible y la inflación. En ese contexto, la administración de Trump habría querido presentar un resultado concreto frente al tráfico de drogas.
El texto enviado a las autoridades mexicanas abría la puerta a que oficiales estadounidenses participaran directamente en operativos con fuerzas locales. Personas enteradas de las conversaciones citadas por el medio señalaron que Washington buscaba involucrarse de manera más directa en la seguridad mexicana y expandir la información de inteligencia que se compartía.
Lauren Bis, vocera de la Casa Blanca, explicó a la publicación que la postura estadounidense respondía a que había organizaciones delictivas operando cerca del límite territorial:
“Es inaceptable que organizaciones terroristas extranjeras controlen territorios extensos en todo México, incluida toda la región que limita directamente con Estados Unidos”.
La funcionaria agregó que esas organizaciones mantienen una ofensiva violenta contra la ciudadanía estadounidense:
“Estos cárteles libran una campaña implacable de violencia contra Estados Unidos y su pueblo”.
La negativa de México y los objetivos prioritarios
El gobierno mexicano ya había descartado solicitudes previas de Washington para llevar a cabo misiones conjuntas o autorizar ataques con drones. La presidenta Claudia Sheinbaum remarcó que una medida de esa naturaleza atentaba contra la soberanía y negó que los cárteles dominaran amplias regiones del territorio mexicano.
Aun así, Estados Unidos suministró una lista de personas cuya captura consideraba prioritaria. Las autoridades mexicanas habrían detenido o eliminado a la mayoría de los perfiles incluidos. Entre los casos citados estaba Nemesio Oseguera Cervantes, apodado “El Mencho”, quien encabezaba el Cártel Jalisco Nueva Generación y falleció en una acción mexicana realizada el día 22 de febrero en el municipio de Tapalpa, Jalisco.
La entrega de esos nombres prioritarios habría sido usada por México como una táctica para evitar cualquier incursión estadounidense. Las operaciones locales contra células criminales rebajaron temporalmente la exigencia de Washington, aunque la tensión volvió a subir al acercarse la jornada electoral estadounidense.
Advertencias militares y acusaciones de abril
Mandos militares estadounidenses habrían alertado a la Casa Blanca de que una acción unilateral contra los cárteles en México podría dañar seriamente la relación bilateral. También advirtieron que dicha determinación tendría el potencial de hacer que el gobierno mexicano suspendiera la cooperación en seguridad con Washington.
En abril, el equipo del presidente Trump imputó a varios servidores públicos y exfuncionarios de Sinaloa, entre ellos a Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia, una presunta relación con Los Chapitos y el otorgamiento de resguardo a cambio de respaldo. La respuesta del gobierno mexicano fue que Washington debía aportar evidencias de esas imputaciones.
La mandataria mexicana mantuvo su negativa a cualquier intervención extranjera, mientras Estados Unidos continuaba pidiendo mayor presencia de sus agentes y más acceso a información clasificada para rastrear a los grupos delictivos dentro de México.
La tensión actual muestra dos lógicas enfrentadas: Washington busca resultados acelerados que puedan mostrarse antes de la votación, mientras México defiende que las tareas de seguridad se mantengan bajo control local. Aunque el intercambio de información ha crecido, la posibilidad de que agentes estadounidenses participen en operativos dentro del país sigue siendo un punto de fricción que condiciona la cooperación bilateral.