El CCH Sur, plantel de la UNAM, informó que un grupo de estudiantes intentó hacerse con un aula del edificio V mediante la fuerza. El episodio ocurre mientras se desarrollan protestas que reclaman respuestas institucionales ante señalamientos no confirmados por acoso sexual y hostigamiento en el centro educativo.
- Intento de ocupación: según la dirección, alumnos buscaron tomar sin autorización un espacio destinado a clases en el edificio V.
- Aula afectada: allí se imparten actividades académicas para más de mil personas matriculadas en 18 materias.
- Postura oficial: las autoridades convocaron al diálogo, rechazaron la violencia y solicitaron acatar las normas universitarias; no informaron de sanciones ni de procedimientos contra los participantes.
Boletín del 27 de octubre de 2026
En un comunicado con esa fecha, la dirección del CCH Sur señaló que un grupo de estudiantes quiso quedarse con un aula empleada para la formación de más de mil alumnos que cursan 18 asignaturas. Frente a ello, convocó a los estudiantes a dar prioridad al diálogo y a construir acuerdos, y a abstenerse de actos que alteren la marcha de las clases.
“La función sustantiva del Colegio es brindar educación y garantizar el derecho de sus estudiantes a recibirla”, indicó la institución en el documento.
También hizo un llamado a rechazar los actos violentos y a cumplir el marco normativo de la UNAM, que presentó como un conjunto de reglas benéfico para toda la comunidad y por encima de intereses de personas o de grupos. El texto no especificó castigos ni aclaró si existen expedientes abiertos contra las personas que intervinieron en el episodio.
Protestas por acoso y hostigamiento
La ocupación fallida se produjo tras movilizaciones de alumnos del plantel, que pidieron remover a un docente señalado por presunto acoso sexual contra una estudiante de quinto semestre, así como apartar a otros maestros implicados por supuesto hostigamiento. Las protestas, entre ellas una del 23 de octubre en la CDMX, colocaron en el centro del debate la forma en que la universidad atiende las denuncias por violencia de género y las medidas necesarias para proteger a las alumnas y asegurar que sus derechos sean respetados en el plantel.
El alumnado insiste en que las autoridades den respuesta a los casos denunciados y expliquen los pasos formales con los que se indagan los hechos señalados. El malestar se extendió a otros maestros señalados por supuesto hostigamiento y a la urgencia de contar con vías efectivas para recibir denuncias por violencia de género.
El caso del profesor de Física
El conflicto se agravó a comienzos de octubre, cuando se conoció la denuncia pública de una alumna del quinto semestre contra su maestro de Física. Según el testimonio que difundió la madre de la joven, el docente habría planteado adquirirle unas botas largas como obsequio de cumpleaños y habría formulado una observación acerca de su apariencia que la alumna juzgó improcedente. La familia también relató presuntos acercamientos físicos que le causaron incomodidad.
El caso dio lugar a movilizaciones, asambleas y reclamos para que se investigaran los señalamientos y se adoptaran medidas de protección. Esas acciones mantuvieron el foco en la respuesta institucional y en la protección de quienes presentan denuncias.
Separación temporal y salida de la comunidad universitaria
La Dirección General del CCH comunicó el 8 de octubre que el docente implicado había sido apartado del plantel de manera provisional como medida de resguardo, con el objetivo de que no tuviera contacto con la alumna durante el procedimiento administrativo. Más adelante, el 22 de octubre, las autoridades del CCH Sur dieron a conocer que el docente había salido de la comunidad universitaria.
Aun así, las inconformidades estudiantiles incluyen otros señalamientos y cuestionamientos sobre la respuesta institucional frente a situaciones de violencia basada en género. En las movilizaciones, los alumnos pidieron respuestas concretas, medidas preventivas para resguardar a quienes denuncian y seguimiento a los procedimientos correspondientes.
Las autoridades universitarias enfrentan la tarea de responder a los reclamos vinculados con las denuncias por acoso y por hostigamiento, garantizar acompañamiento a las posibles víctimas y hacer públicos los progresos de las indagatorias sin dañar la intimidad de las personas ni pasar por alto las garantías procesales. El plantel solicitó que no se recurra a actos violentos y que se prefieran los cauces institucionales para lograr consensos. La tensión entre el derecho a la educación y la demanda de respuestas ante la violencia de género sigue marcando el conflicto.