Café, microbiota y estrés: hallazgos del estudio

El café modifica la microbiota y se asocia con menor estrés y síntomas depresivos: estudio

Resumen: Investigadores de University College Cork observaron que el consumo de café, incluso descafeinado, modifica bacterias intestinales y se relaciona con menores niveles de estrés y síntomas depresivos en adultos sanos.

Creado: 2026-10-21 por

El consumo de café podría influir en el estado de ánimo, la memoria y la salud intestinal más de lo que se creía. Una investigación de la University College Cork, en Irlanda, detectó cambios en la microbiota intestinal y asociaciones con menores niveles de estrés y síntomas depresivos, incluso cuando la bebida no contiene cafeína.

  • Punto clave 1: Tras reincorporar el café, las personas estudiadas reportaron puntuaciones más bajas de estrés percibido, síntomas depresivos e impulsividad.
  • Punto clave 2: Los consumidores habituales mostraron mayor abundancia relativa de bacterias como Cryptobacterium curtum y especies de Eggerthella.
  • Punto clave 3: Los autores advierten que no hay evidencia de que el café prevenga o trate la depresión ni de que los cambios intestinales causen directamente las variaciones emocionales.

Cómo se realizó el estudio

El trabajo, publicado en abril de 2026 en la revista científica Nature Communications, examinó la interacción del café con el eje intestino-cerebro, el sistema de comunicación que conecta la microbiota intestinal con funciones neurológicas y emocionales.

Los científicos analizaron a 62 adultos sanos de entre 30 y 50 años. La mitad consumía habitualmente entre tres y cinco tazas de café al día, mientras que el resto no bebía esta preparación. Los 31 consumidores habituales suspendieron su consumo durante dos semanas. Después, 16 recibieron café con cafeína y 15 descafeinado durante 21 días, sin saber qué versión tomaban.

“El café es más que simple cafeína: es un factor alimentario complejo que interactúa con nuestros microbios intestinales, nuestro metabolismo e incluso nuestro bienestar emocional”, explicó John Cryan, investigador de APC Microbiome Ireland y coautor del trabajo.

Efectos emocionales y cognitivos

Tras reincorporar la bebida, ambos grupos registraron menores puntuaciones de estrés percibido, síntomas depresivos e impulsividad. El café con cafeína también se relacionó con menos ansiedad y malestar psicológico, además de mejores resultados en pruebas de atención. En cambio, los participantes que tomaron café descafeinado mostraron mejoras en determinadas pruebas de aprendizaje y memoria.

Los investigadores matizaron que, al inicio del estudio, quienes bebían café regularmente presentaban mayor impulsividad y reactividad emocional que los no consumidores. Además, los resultados no demuestran que aumentar el consumo de café prevenga o trate la depresión.

Cambios en la microbiota intestinal

Uno de los hallazgos principales fue la relación entre el consumo habitual y la composición de la microbiota. Los consumidores de café presentaron una mayor abundancia relativa de bacterias como Cryptobacterium curtum y determinadas especies de Eggerthella, microorganismos que participan en procesos metabólicos vinculados con la función intestinal. Los autores aclaran que esta mayor presencia no implica necesariamente una mejora de la salud.

Durante las dos semanas sin café, los investigadores detectaron modificaciones en varios metabolitos intestinales. Cuando los participantes retomaron la bebida, aparecieron nuevos cambios en las poblaciones bacterianas, independientemente de que el café tuviera cafeína. Los científicos consideran que los polifenoles, compuestos vegetales presentes en el café, podrían participar en estas respuestas.

Límites y cautelas

La investigación fue financiada por el Institute for Scientific Information on Coffee (ISIC) y tuvo una muestra reducida, con un periodo de intervención de apenas tres semanas. Por ello, sus resultados no permiten establecer cuál es la cantidad óptima de café ni asegurar beneficios sostenidos a largo plazo. Tampoco demuestran que los cambios intestinales sean responsables directos de las variaciones emocionales observadas.

Pese a las señales alentadoras, el estudio refuerza la necesidad de interpretar con cautela los vínculos entre café, microbiota y bienestar emocional antes de convertirlos en recomendaciones generales de consumo.

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