El repunte de Santos Laguna en el Apertura 2026 tiene, desde la mirada de su director técnico Renato Paiva, un punto de partida claro: la confianza que la directiva sostuvo cuando los resultados no acompañaban. En entrevista con ESPN, el entrenador portugués explicó cómo el respaldo de Alejandro “Aleco” Irarragorri y Gonzalo Pineda resultó clave para consolidar un proyecto que hoy conecta de nuevo con la afición lagunera.
- Punto clave 1: Paiva reconoció que la continuidad del cuerpo técnico no era automática tras el arranque turbulento del torneo.
- Punto clave 2: El técnico describió al presidente Aleco Irarragorri como un dirigente con “aura de líder” y conocimiento integral del club.
- Punto clave 3: La afición adoptó el “la esperanza es verde” y llenó el estadio como muestra del reencuentro con el equipo.
Respaldo directivo en los momentos complicados
Paiva recordó que la directiva se mantuvo cerca del cuerpo técnico incluso cuando los resultados no llegaban. “Si me preguntas lo que más me da gusto, son dos cosas muy importantes. Primero, retribuir con buen trabajo la confianza que han depositado en mí Gonzalo y el presi”, afirmó.
Paiva detalló el tipo de acompañamiento que recibió durante la etapa difícil del equipo.
“Durante los malos momentos, mantener la confianza, estar a nuestro lado, siempre una palabra de aliento, siempre una palabra de esperanza, siempre una palabra de confianza y de ánimo, porque se sentían como nosotros sentíamos también. Hay una apuesta en mí y es retribuida de mi parte con mi trabajo con calidad.”
Para el técnico, la permanencia de su proyecto no era una decisión sencilla. Señaló que el pasado reciente negativo de Santos Laguna hacía fácil cortar el proceso antes de que apareciera la mejoría. “El pasado reciente de Santos sigue conectado con un pasado que es negativo también. Nosotros llegamos para cambiar y tardó, y era muy fácil que él pudiera terminar el proyecto”, comentó a ESPN. Incluso estimó que, de cada 10 presidentes o directores deportivos, posiblemente ocho habrían interrumpido el trabajo antes de ver resultados.
El liderazgo joven de Aleco Irarragorri
Paiva describió a Aleco Irarragorri, presidente del club, como un dirigente que conoce las distintas áreas de la institución desde antes de asumir el cargo. Destacó su capacidad para exigir, acompañar al grupo y ejercer liderazgo a sus 26 años.
“Conoce este club de punta a punta, y no empezó siendo presidente, empezó haciendo otras cosas más abajo. Eso también es muy importante. Entonces, es alguien que tiene ese carisma, tiene esa aura de líder que nos ayuda, que nos conduce.”
El portugués también defendió el proceso de aprendizaje del presidente ante las críticas por su juventud.
“Las personas van a criticar porque es joven, y cuando comienzas algo, sea presidente, entrenador, periodista, tu experiencia no es la máxima; vas creciendo con los días, con la práctica, y él lo está haciendo de maravilla.”
Paiva consideró que la continuidad recibida demuestra una maduración de la estructura deportiva del club. Afirmó que Irarragorri ya es una figura del futbol mexicano y que la edad y el trabajo lo harán aún más relevante con el tiempo.
La afición y el regreso de la esperanza
El fenómeno Color Esperanza causó una ola de burlas y críticas a la institución, pero también permitió que la afición encontrara un nicho de identidad. Con la racha de victorias del club, el público adoptó el “la esperanza es verde” para mantener el buen ánimo.
Paiva situó a los seguidores como la otra parte central de la recuperación. Reconoció que la afición lagunera arrastraba malestar tras los torneos previos y aseguró que recuperar ese vínculo era indispensable para el proyecto.
“Un club sin afición es cero, no tiene sentido de existir, y yo sabía lo dolida y molesta que estaba la afición de un club de este tipo, con títulos y cómo estaba en los últimos tiempos.”
El cambio, dijo, se percibe tanto en las tribunas como en los encuentros cotidianos fuera del estadio. Relató que la asistencia creció hasta llenar el inmueble y que los mensajes de los aficionados le dan una dimensión personal al momento del equipo.
“Cuando llegué el estadio estaba más o menos, y hoy está lleno. Hoy me deja muy feliz andar en la calle, y las personas, cuando me ven, me dicen gracias, y esa palabra gracias tiene un peso para mí.”
El repunte de Santos Laguna se sostiene así sobre dos pilares: la continuidad de un cuerpo técnico respaldado por la directiva y el reencuentro emocional con una grada que volvió a creer. Para Paiva, la apuesta por un cambio gradual, hecha de decisiones pequeñas, es la que hoy transforma el desempeño colectivo y devuelve al club la confianza con el color esperanza.