La calabaza en dulce, cocida con piloncillo y canela, es un postre tradicional del otoño y del Día de Muertos. Su pulpa dulce y aromática puede aprovecharse para preparar otros platillos sin gastar de más, especialmente si sobró calabaza de la ofrenda o se busca un uso distinto para este alimento.
La clave está en retirar semillas y cáscara cuando corresponda, así como controlar el líquido y el azúcar, ya que la miel de piloncillo aporta dulzor y humedad. Con estos cuidados se pueden elaborar desde masas horneadas hasta versiones frías.
- Punto clave 1: La calabaza en dulce es un postre tradicional del otoño y el Día de Muertos, elaborado con piloncillo y canela.
- Punto clave 2: Su pulpa cocida puede usarse en empanadas, hot cakes, pay, atole, panqué, avena, gelatina y helado.
- Punto clave 3: Antes de cocinar conviene escurrir el exceso de miel de piloncillo y probar la mezcla para no añadir azúcar de más.
Opciones horneadas para compartir
Las empanadas son una forma práctica de convertir la calabaza cocida en un postre para la merienda. Se necesitan dos tazas de calabaza en dulce sin cáscara ni semillas, aproximadamente 500 gramos de masa para empanadas o pasta de hojaldre, un huevo batido y canela en polvo al gusto. Primero se machaca la pulpa con un tenedor y se retira el exceso de miel para evitar que humedezca la masa. Después se extiende la pasta, se cortan círculos y se coloca una cucharada de calabaza en el centro de cada uno. Se dobla la masa, se sellan los bordes con un tenedor, se barnizan con huevo y se hornean a 180 grados Celsius durante 20 a 25 minutos, hasta que queden doradas.
El pay de calabaza sirve para compartir con varias personas. Lleva dos tazas de calabaza machacada, una base para pay, dos huevos, media taza de leche evaporada, media cucharadita de canela y una cucharada de fécula de maíz si el relleno está muy líquido. Con el horno precalentado a 180 grados Celsius, se licúan o mezclan la calabaza, los huevos, la leche evaporada y la canela. Si es necesario, se añade la fécula de maíz. La mezcla se vierte sobre la base y se hornea de 35 a 45 minutos, hasta que el centro esté casi firme. Conviene dejarlo enfriar antes de cortarlo.
El panqué es una opción que puede conservarse varios días si se almacena bien. Se necesita una taza y media de harina de trigo, una taza de calabaza en dulce hecha puré y escurrida, dos huevos, un tercio de taza de aceite vegetal, una cucharadita de polvo para hornear, media cucharadita de bicarbonato de sodio y una cucharadita de canela. Se baten los huevos con el aceite, se incorpora la calabaza y aparte se mezclan los ingredientes secos. Todo se integra sin batir de más. La masa se vierte en un molde engrasado y se hornea a 180 grados Celsius durante 40 a 50 minutos, hasta que un palillo salga sin masa cruda.
Bebidas calientes y desayunos rápidos
El atole de calabaza es una bebida caliente ideal para acompañar pan dulce o pan de muerto en otoño. Se prepara con una taza de calabaza en dulce, tres tazas de leche o agua, una raja de canela y dos cucharadas de masa de maíz disueltas en media taza de agua. También puede sustituirse por una cucharada de fécula de maíz. Se licúa la calabaza con una taza del líquido; el resto se calienta con la canela. Después se agrega la mezcla de calabaza y se incorpora poco a poco la masa o la fécula. Se cocina a fuego bajo entre ocho y 12 minutos, moviendo constantemente para evitar que se pegue, y se retira la canela antes de servir.
Los hot cakes con calabaza aportan un desayuno con sabor a canela y piloncillo. Los ingredientes son una taza de harina preparada para hot cakes, media taza de calabaza machacada, un huevo, media taza de leche aproximadamente y canela en polvo. Se mezcla todo hasta obtener una preparación homogénea; si queda muy espesa se puede añadir más leche. En una sartén ligeramente engrasada con mantequilla se vierte una porción y se cocina a fuego medio-bajo, volteando cuando aparezcan burbujas en la superficie. Como la calabaza ya contiene azúcar, conviene probar antes de endulzar.
La avena con calabaza es una opción sencilla para el desayuno o la cena. Se usan media taza de avena, una taza de leche, media taza de agua, media taza de calabaza machacada y canela al gusto, con posibilidad de añadir nueces o semillas. En una olla se calientan la leche y el agua; al comenzar a calentarse se agrega la avena y se cocina de cinco a ocho minutos con movimientos ocasionales. Después se incorpora la calabaza con la canela y se cocina dos minutos más. Se sirve caliente y, si la calabaza tiene suficiente miel de piloncillo, no hace falta añadir azúcar.
Postres fríos y recomendaciones finales
La gelatina cremosa de calabaza es un postre frío para cerrar la comida. Requiere una taza de calabaza en dulce escurrida, una lata de leche evaporada, media taza de leche, 14 gramos de grenetina sin sabor, media taza de agua fría y canela al gusto. Primero se hidrata la grenetina en agua fría de cinco a 10 minutos. Mientras, se licúan la calabaza, las dos leches y la canela. Se derrite la grenetina sin que hierva y se incorpora a la mezcla. Finalmente se vierte en un molde y se refrigera al menos cuatro horas, hasta que cuaje.
El helado es otra forma fría y diferente de aprovechar la calabaza. Para prepararlo se necesita una taza de puré de calabaza en dulce, dos tazas de crema para batir fría, media taza de leche condensada —ajustable según el dulzor— y media cucharadita de canela. Se escurre y se tritura la calabaza hasta obtener un puré fino. La crema fría se bate hasta formar picos suaves. En otro recipiente se mezclan el puré con la leche condensada y la canela, y luego se incorpora la crema con movimientos envolventes. La preparación se guarda en un recipiente con tapa y se congela aproximadamente seis horas o hasta que esté firme; se recomienda dejarla reposar unos minutos antes de servir.
Antes de elegir una receta conviene revisar la consistencia de la calabaza. Si tiene demasiada miel de piloncillo, es mejor escurrirla para evitar que las masas y cremas queden líquidas. También se debe probar la pulpa antes de añadir azúcar, leche condensada u otros endulzantes, ya que el sabor cambia según la cantidad de piloncillo utilizada en la cocción. Las preparaciones horneadas, como empanadas, pay y panqué, y las calientes, como atole y avena, se complementan con opciones frías como gelatina y helado. En todos los casos, la calabaza cocida debe mantenerse refrigerada en un recipiente limpio y cerrado si no se consume de inmediato, y no se recomienda dejarla a temperatura ambiente por periodos prolongados.